La desarticulada historia de Isadora Cap. II ( leer antes capítulo I )

Las vacaciones y el mismo espacio vacío junto a mí, una llamada que lo cambió todo, la melancolía por una esperanza que me hacía creer de nuevo en el amor y sus consecuencias… Las noches del 2002 se caracterizaron por su olor a tinta en el papel, la sensación de una pluma en mi mano al quedarme dormida.

El otoño, la música, el teatro, mis poemas, la radio, cuántas cosas no me inundaron esos días, saber que era yo, isadora quien pisaba las calles empedradas mojadas por la lluvia.

Mi entrada súbita a un mundo al que jamás había pensado pertenecer. Estaba enamorada entonces de un ideal, de un sueño de Platón, y acaba de acordarme de mi niñez, de que existía algo con el nombre de “danza” que podia llevarme a un espacio, donde la soledad importaba, por que un público entonces podría verla.

Siempre seré solamente yo, el amor radica en mi cuerpo, en todas mis historias.

¿ a quien más le gusta urgar en su propia mente, en el carácter insólito de su destino?

Una sola relación le dió muchos sentidos distintos a un año entero, me sumergí con él, con mi desdicha , en un espacio azul, lleno de rostros que pudieran observarme, donde bailé noches continuas, lloraba como en una escena trágica y veía mi rostro cambiar de ánimo frente a mi espejo. Amé mi figura por sobre todas las cosas, así fuera encorvada, triste , homogénea con la quietud de mi cuarto azul.

Había pretendido ser una bruja desde hacía un par de años, me quedaba quieta frente a mi reflejo y buscaba en mis ojos señales que delataran algun poder misterioso que borrara el dolor y el silencio. Soñaba despierta con una vela encendida, en medio del bosque, para que la tierra se acordara de la misión que me había asignado originalmente , la cual hubiera perdido en medio de esta urbe, con los automóviles y los maestros, los peligros y el miedo de mi madre para jugar con mi poder , volar, desaparecer penas, y aparecer juegos nuevos.

Tratando de empapar mi tiempo, mis superficies de misterio, colorée de azules y morados cada palmo de recuerdos que pudiera encontrar alrededor del mundanal ruido de la escuela.

Las hadas trajeron consigo una ola de acontecimientos verdes, oscuros, circenses, mágicos, amorosos, desoladores, un día conocí la sensualidad del amor tras una bambalina, un abrazo de reencuentro para mi película, unas amigas con personalidad de todo el mundo, una de frente, de atractivos momentos, y otra velada por la noche de si misma, de sucias usanzas en asuntos del amor.

Mis alas me llevaron muy lejos, con ellas encontré bailando, aquellos días, un hombre de aspecto etrusco, que con sus manos me hace tocar el cielo.

Mi historia de amor llegó a su término, una noche, en mi cama, con lágrimas y sentimientos que no querían morir, ni alejarse,¿ fue acaso aquél un acto de amor verdadero?, de creer que habia aprendido a liberar a alguien del lazo que pudiera unirnos en algun momento.

Un halo de magia , misterio, tierra y videncia rodeaba a mi amiga dejándola llevarme hacia un lugar al que no sé aún cómo llegué, soy entonces, una bruja con el poder de amar, de hacer milagros quizá, y estoy aqui para aprender muchas cosas.

Un día, en la tarde empecé a hablar con un muchacho de cara triste, no recuerdo como fue que nos acercamos, con qué tema consiguió otra tarde mirarme a los ojos y besarme para hacerme olvidar los besos de mi esporádico acabado amor pasado. Unas manos, una compasión que ardía en mi cuerpo y nos envolvía en ratos de egoísmo sin ataduras de nombre, ni condiciones. Otro año perdido de la escuela, otros exámenes extraordinarios que enfrentar, y otras tardes de pretendido estudio llevadas con desenfado a la libertad de hablar y hacer cualquier cosa, menos estudiar.

Mi primera obra dancística, escrita en una tarde de vacaciones junto a mi ventana, con el sol que promete un otoño de luces que parecen todas la iluminación de un día de muertos, las flores y mi búsqueda frenética de un cuerpo de baile capaz de interpretarlo.

No lo había pero quizá podía enseñarles.

no era posible que aprendieran o se comprometieran con el proyecto, uno a uno, mis bailarines fueron desertando.

no había pasado de año, lo habia perdido, y no me inscribiría de nuevo a otro grupo.

Tenía a mi amiga, mi trabajo en el arte, mis proyectos, y un día , un muchacho se acercó me cargó en sus brazos y me llevo a hacer una estupidez frente a una cámara de la telvisión.

ahí nos hicimos conocidos, el pensaba que yo era bailarina, yo quería que alguien creyera que era, efectivamente, aún, una bailarina.

Asi empezó el segundo intento de olvidar a mi amor, yo transcurria por el tiempo de aquellos dias soñando con una realidad fuera del asfalto, me dejaba llevar cada minuto, viajando del salón de danza ,mis ensayos de teatro y mis nuevos poemas a mi vida pasada, en el vehículo de mezcal barato que compran los adolescentes para embriagarse con menos de diez monedas. Eso fue solo, un par de veces.

Veía como todos me observaban, era el halo de misterio que resultaba del rumor de que era una bruja…

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