La desarticulada historia de Isadora cap. III

–   Continuación de ESTE POST –

A principios de octubre me paraba en la escuela solo para platicar y exponer mi rareza física y mental, deambular y leer las cartas una que otra vez. Un dia tomaba el sol de mediodía en las jardineras, el sol me quemaba por debajo de la ropa, (no era buena idea hacer eso vistiendo siempre de negro) era dos de octubre, aniversario de eso que sucedió en Tlatelolco, yo y unos amigos nos preparábamos para abordar un camion que nos llevara ahí, para protestar en una marcha de la cual me molestó mucho que se pusieran a correr como caballos desbocados obligándome a hacer lo mismo o perecer aplastada por una turba de estudiantes pachequísimos, el caso es que un muchacho se acercó, me preguntó cual era mi pensar respecto a esos acontecimientos de matanzas y esas cosas. Ahora piensoque no puso atención a mi larguísima respuesta, pero ese fue el principio de una amistad muy extraña.

Me hablaba del arroz hervido, que le gustaba mucho, usaba huaraches y le gustaba el café.

Me gustaba tomar café con él, y pasamos muchas horas hablando del peyote, Tolantongo , la historia , como se deshidratan las personas, y por supuesto tambien de arte.

Llegó mi cumpleaños y yo estaba feliz, me comía un pastel de vida y fantaseaba con mi condición de mujer y mi pseudo-poder de seducción. Invité a mi amigo a mi casa, pero terminé contra mis deseos y llevada por un Johnie Walker , en la cama y besuqueándome con el estúpido que me había cargado y obligado a hacer algo para la televisión.

Asi empezó una relación durante la cual dejé de escribir, de pensar, de bailar y de actuar.Tambien de estudiar.

Un día mi amigo acababa de volver de Cuba ( presa del despecho que ésta adolescente resbalosa causó enredándose con un trapeador ) yo lo invité a comer a mi casa y me trajo las siguientes cosas : un puro o habano , que más bien era para mi papá, una envoltura de refresco de lata que decía TuCola proveniente de Cuba como el habano, y un comunicado que me narraba muy a la manera policíaca sus desventuras en un país donde se dió cuenta de que me amaba.

Tales papeles causaron en mi uno de esos exagerados baños de pureza y unos actos de fidelidad en esos casos inútiles hacia el ser mas abominable del DF ; el trapeador, entonces me enojé y lo mandé de vuelta a su casa y le dije que quemaría sus papeles ( sólo los hice bolita y los metí en un cesto de mimbre ). Nos peleamos y nos dijimos pseudointelectual e idiota respectivamente.

Varios meses después cuando el ya había ido y vuelto de Alemania y tenido y dejado tener una novia, y yo dejado solamente de tener novio nos disculpamos, yo por ser una madame Bovary, y el por ser un grosero. Nos vimos en un café, él por despecho, yo por interés, él impulsado por las ideas que su madre habia tenido la amabilidad de implantar en su cabeza, ¡¿por qué no vas a ver a Isadora ? dijo, y yo impulsada por radioeducación, como cada mañana.

Mi vida después de la tormenta del amor y las pasiones mal enfocadas, el llanto y la depresión y crisis existencial más fuerte y absurda que habia tenido, de pronto tomó un giro diferente y empecé a estudiar danza. Iba y venía cada dia, totalmente sola, lamentándome del espacio vacío a mi lado, extrañando los besos y esas cosas, y repudiando a ciertas personas.

Pero la duela volvió a causar su efecto, y otro hombre empezó a causar el suyo, deprimida y todo, seguía siendo una coqueta, eso es una cualidad que aveces es defecto, inherente en mi. Ciertos dias de la semana daba clase frente a mi salón un muchacho, misterioso, libre, inteligente, sensible, era una deliciosa visión y una poderosa distracción a la hora de hacer cada secuencia.

Todos los días me vestía y me arreglaba, por dos razones : la primera , para que si el trapeador me veía se arrepintiera del forro de mujer que habia dejado, y la segunda para que ese maestro se deslumbrara y se diera cuenta de que estaba enamorado de mi.

Un día me habló, le di mi número, todos en mi salón me preguntaban, salimos, me subí a su coche, y fue una sorpresa enorme, primero.. quería llevarme a tomar una cerveza… luego terminamos en la carretera a Cuernavaca viendo las estrellas, yo sólo pensaba, o más bien me preguntaba, ¿ estará fingiendo que es un cretino y no tiene la cabeza tan hueca como me parece ? Cuando regresamos a mi casa , me pidió que fuera su novia, yo dije que sí por que en un par de dias durante los cuales no lo iba a ver me iba a ir de viaje tres semanas y con la tierra de por medio la relación acabaría solita, sin que fuera culpa de nadie. A mi regreso nos vimos quizá dos veces y todo terminó, el resto del año escolar yo lo veía en su salón, detrás del cristal de la ventana, yo haciendo mi clase , él dando la suya, yo lamentando … tan guapo.. tan joven… tan tonto….

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