Kof

Pues sí, hoy es lunes.
Llueve y hace frío, era perfecta la calle, el vaho, los charcos. Me veo al espejo del agua que duerme sobre el asfalto y pienso; lo he encontrado. Pero no he encontrado nada, todo estaba allí mismo, ya escrito, o más bien ya vivido porque para mi es lo mismo escribir que vivir. Y el color rojo era perfecto tambien, y sus labios tan profundos, ojos como un lago profundo.
En fin, estos dias están llenos de caricias futuras.
El vapor y las gotitas que queman si te tocan los dedos, y los sedimentos del café, el tedio, los zapatos rojos, diminutos juegos de abstracciones dejan de distraerme para formar dibujos y canciones, entonces la idea es productiva.
Silencio.
Al principio me desesperaba la quietud, como si de un río se tratara quería que el cauce no dejara de correr, luego, poco a poco con cada parpadeo las aguas del río se aquietaron y me pude ver a mi misma en el amar tranquilo, brillante del silencio.
Sin silencio no hay música.
             …the answer my friend, is blowing in the wind… the answer is …
ensayo sobre el silencio:
El silencio es aquel fenómeno u evento que surge cuando por la noche un hilo chillón te perfora los tímpanos, pero te los perfora amablemente, suavecito, ese hilo brillante diminuto nace de la callada canción de la noche que desde tu almohada  centellea.
Mata el silencio mi violín. Henry V, hombre mirando al sudeste, El hombre Oso, qué frío! qué frio! cuantas cosas! mejor luego regreso a escribir.  Crepas, etc…
He vuelto, hoy que es jueves! Bajo mis pies y unas cobijas duerme Dogui, mi hermano can, lleva unos dias enfermo y hoy lo llevamos al doctor a que lo inyectaran, pasará el resto del día convalesciendo de la enfermedad del vómito.
Leonora
En medio de la calle un poco húmeda patinaba contenta, con la inocencia y el cuerpo y los recuerdos de una niña de cinco años. Y la tarde era bella, y el día como cualquier otro. A lo lejos un camión se acerca, una ballena con ruedas ocupa el espacio de la carretera donde hasta hacía unos segundos yo jugaba. Un muchacho me da la mano y me ayuda a levantarme, y me explica:  – Leonora murió hoy mismo, a esta hora, igual que tu en otra carretera, allá lejos al norte en Sonora.
Pero yo no había muerto, mi día continuó volví a mi casa alta y amaderada, mis papás cenaban en la cocina y no había ningún hermano en casa con quien jugar, solo era yo,  en mi casa, en mi cuarto, con la seguridad de un techo hermoso, muchos lápices de colores y unas trenzas largas.
Pero quién era yo? Mis zapatos tenis eran azules, tenía junto a mi cuarto un  estudio de juegos, en el jardín un gato maullaba. Y no sabía más.
Con el paso de los días una tristeza me hacía nudos en la garganta de repente, en la arena de la playa caían mis lágrimas, y en los asientos del coche de mi padre, y todo por Leonora, la niña que murió el mismo día que yo. Aunque yo no estuviera muerta.  quién era ella? Por qué su existencia y la súbita interrupción de su vida me habían afectado tanto si yo no la conocía?
mis juegos de niña se hicieron a un lado, y guardé cada uno de los dibujos de llanto y colores grises hechos con crayolas que Leonora desde otro tiempo, me envió a mi casa y deslizó por debajo de la puerta.
El primer dibujo tenía un ave en una jaula, un ave gris, que fallecía en la base de su cueva.
yo estaba en la sala jgando con mis manos, y por abajo de la puerta poco después de comenzar mi llanto voló por el suelo aquel dibujo.
Asi con los dias, más indicios de Leonora y su muerte aparecieron en mi vida de niña. Un espectro gris de niña me seguía a todas partes, de cabello largo y pijama blanca. Ojos grandes como los míos me seguían, siempre sin que pudiera verlos porque al tratar de enfocarlos se tornaban borrosos, y una bruma se apoderaba de los ojos, el rostro, y el resto del cuerpo hasta que desparaceía y yo volvía a la realidad. Ya sin niebla.
A mi madre le decía que Leonora y su existencia, y yo, eramos la misma cosa. Sin darme cuenta, desde aquella tarde en que patinaba en una calle un dia lluvioso, Leonora y el sentido que había cobrado en mi vida me habían transfigurado, mi saber de ella, mi compasión, iban más allá de una tristeza, o identificación. Para que fuera identificación, necesitabams ser seres distintos uno del otro, y no era así. Leonora y yo eramos la misma cosa, el devenir del polvo de las estrellas había creado dos seres que eran un mismo ser. Todo estaba condesado, en mi sueño, mientras intentaba de explicarle a Bruno este sueño, dentro de mi sueño. Había sido un sueño donde cada hecho era pura interpretación de otro, una mezcla de símbolos que en el azar se habían vuelto esta historia de Leonora. Una condensación, y transfigurada escribo ahora estas breves notas, reduciendo inevitablemente la experiencia de haber experimentado en un instante saberse parte conciente de un todo que nos contiene a todos. Todos  somos lo mismo. Tú lector y yo letras isadora.
Anuncios

Un comentario en “Kof

Have you been there?

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s