Lo último y primero

Hoy que desperté a las 10 de la mañana la luz del sol había entrado y estaba iluminando el escritorio muy bonito. Y pensé.. es el último domingo que paso en mi cuarto! y me puse triste, luego hablé con N y le dije: N es el último domingo que paso en mi casa, estoy muy triste … y N me dijo.. Isa, hoy es lunes.
De todas formas todo se ve más bonito en mi casa, las plantas que se dan tan bien aqui, los cuadros que acabo de desempolvar, las paredes llenas de cuadros, las lámparas, el piso, llevo muchos dias sabiendo que voy a extrañar mucho todo esto.
 
Aqui todo es gratis, sin mencionar la renta, que es nula, la luz, el agua, gas, teléfono, internet, comida, jabón para ropa, cuerpo, cara, ( jaj ni yo me la creo )suavizante de ropa.. perfumes, limpiapisos, papel de baño, utensilios de cocina, sábanas, cortinas, café y el calor de hogar. Y mi familia y que claro, como son mi familia soportan mis locuras, me apoyan en todas las decisiones locas que tomo, y en las que no tomo. Y además como que ultimamente nos llevamos mejor y todo fluye más armoniosamente. Justo ahora me voy.
 
Todavía no he hecho las maletas, creo que no me llevaré demasiadas cosas, sólo las más necesarias. Pensé que hay dos cosas sin las que no podría estar .. café y una libreta para escribir. Aunque allá hace mucho calor y no tendré mucho tiempo libre en la semana, espero poder seguir escribiendo como aqui. En la serie de cosas que se supone he hecho estas semanas para preparar el viaje, debo agradecer la ayuda que me han dado todos mis amigos, material, física y moral. Cada día es una palabra, o una tarde entera, o una frase por internet, un sape, regaño, grito, carcajada. Entre mi familia y mis amigos me siento rodeada de una entera fortuna. Todos los días son cálidos y me siento nueva y fuerte y todo parece tener colores más brillantes y profundos, como el mar del caribe que me espera.
 
Según yo, he escrito mejor desde que acepté que no quería estudiar letras. Ahora pienso que para escribir hay que vivir, y que la vida no puede transcurrir en aulas ni en bibliotecas. Lo que me abruma del mundo y lo que me emociona no está dentro de esas paredes ni dentro de esos papeles. Sé que se trata de sabiduría, pero… ya saben lo que pienso. Lo único que he querido siempre es escribir. Cuando hice todo a un lado, incluyéndome, todavía quedaba ese deseo. Y ahora ese deseo es acción y me siento feliz. Me di cuenta de que había pasado conflicto tras conflicto persiguiendo una ambición de éxito y reconocimiento en la literatura ( aunque realmente no hacía mucho por conseguirlo). Conforme he ido leyendo más y más veo que la esencia de la literatura no puede nombrarse, ni comprenderse. Es como un pájaro que sólo puede conocerse si se le atrapa, y una vez que se tiene en las manos éste ha perdido su principal característica; la libertad del vuelo. Así que ya no quiero comprender la literatura. Mi ambición no tenía tintes de búsqueda de verdad, esa búsqueda de verdad ahora habita en mi partida y en mi búsqueda personal.
 
Quiero entender que nunca voy a entenderme a mi misma, y que aquello que he intuído siempre debajo de las cosas no podé verlo directamente sin quedarme ciega. Algunos me han dicho: Isadora!! eres una tonta!! el mundo es muy dificil!! se te hace fácil irte a probar suerte… la realidad es otra…
Otros me han dicho, bien! bravo!! yo quise hacer eso de joven…no tuve el valor, la rutina, los deberes, los amarres y las ataduras. No sé por qué me voy pero lo intuyo. Y ya no es cuestión de valentía, si no de sobrevivencia. Nunca he podido amoldarme, por sinceridad voy a dejar de intentarlo.
Aunque el hogar vaya a consigo mismo, uno no puede dejar de sentir nostalgia.
 
—-
Gays
 
Ayer salí con amigos a bailar. A alguno se le ocurrió visitar un antro gay. En la Zona Rosa de la ciudad de México   ¿ algo les recuerda a Tito Vasconcelos ? se reúnen por las noches extrañas parejas que pululantes se contonean por las calles. Es todo un espectáculo que puede ir de lo sublime a lo patético en segundos. En el antro había chicos y grandes, mexicanos, mestizos, extranjeros, hombres de traje, de pantalón ceñido,camisas abiertas a medio pecho, de tirantes, de tenis o zapatos puntiagudos, lentes y pelucas, dientes postizos y botox, el carnaval de una búsqueda de placer ya rutinaria y rancia.
Había un pequeño escenario donde un travesti hacía como que cantaba una canción a todo volumen de Madona, enfundado/a en un corset de encaje y una peluca estilo madamme Bovary, con un lunar pintado en la mejilla y unas medias de liguero escurriéndose antes de llegar a sus cuadradas caderas.
Ya sé que puedo parecer ultraconservadora, pero el show era ridículo. Como muchos de los que estaban ahí, incluyéndome. Traté de bailar un rato hasta que la cerveza ya no fue suficiente para pasar por alto a las parejas de tipos "besándose" y lamiéndose el pecho frente a todos, un hombre calvo de cincuenta años se besaba con un chico de dieciocho, flacucho y con el pelo exageradamente engomado, que después se besaba y bailaba cahondo con un tipo de no sé que edad, lleno de cadenas al cuello que vivía antes en solitario su fantasía : de JenniferLópezenlaregaderabailandosucanciónmásrecientesúpersensual- pero él a solas en medio de una multitud. 
 
Todos querían seguir bailando, hasta que por muuucho hastío tuve que salir y me comí un hot dog con Lucien. O un ot dog, como lo pronunciaría él.
No quise seguir la noche de antro en antro gay, tomé un taxi y me fui a dormir. Creo que me dió miedo verme en un sitio así, que parecía lleno de personas tan solas, tan solas que piensan que por rodearse de congéneres y cogerse a uno distinto cada noche dejan de estarlo.
 
Había un hombre en la pista que me miraba insistentemente. Parecía llevar una máscara, su cara era totalmente inexpresiva, alto, de cabello un poco largo, los ojos rojos, el cuerpo enjuto, los músculos ralamente marcados bajo la licra, y un paso de baile monótono bajo las luces estéreo de la pista.. no había visto tanto vacío en unos ojos desde hacía mucho. Creo que una vez me vi así la mirada. Pero fue hace mucho. Me dió miedo parecer rígida y de mente cerrada, sentí culpa de la falsa. Pero lo que pasó fue que el valor estético del espectáculo nocturno brilló por su ausencia. Todo era feo. Apestoso, sucio. Lo que más me afectó, fue la extraña moral que se respiraba. Al final una chica se desvestía frente a todos, poniendo caras que evidenciaban su escaso intelecto y su pisoteado espíritu, y mientras todos y todas ponían una cara lasciva y fría, y carente también de espíritu. aplaudían, la manoseaban, y cometí el error de hacer un inconsciente ejercicio de identificación. Encontre tristeza y vacío y desesperanza.
 
 ¿ Pero qué pasa con el mundo ? Tantos rincones tan oscuros llenos de risas tan llenos de nada, y tanta soledad en las ciudades y en el corazón humano…
Cuánto contraste a éstos dias míos. O más bien TODO está adentro y afuera, en TODOS y lo único que cambia o define las cosas es una mirada y una perspectiva. Nada puede aseverarse, lo sé, pero la belleza se sabe, se intuye. No sé si cambia.
 
 
Extraño a Val y al mar
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