Caravana

Tenìan una voz corriosa. no entendìa su francès revuelto y arrastrante, pero sonreìan con una certeza extraña, aventando miradas misteriosas y algo agresivas.
Tres mujeres de cabello rizado y tres hombres vestidos de negro. Las primeras palabras eran incomprensibles, necesitaban informaciòn de la zona y de las personas que vivimos aqui. Pronto dejaron caer la primera pregunta, el anillo solitario que llevo en la mano y los compromisos. Y la respuesta seca y cortnte que predispone a los futuros silencios. comprometida si, soltera no, a la espera de nada. Una especie de recelo y extrañamiento me hizo cortar la conversaciòn a la hora de la cena.Hablaban un francès extraño y sacaban fotos de todas las cosas. Uno de ellos me miraba insistentemente y a las once de la noche me fui a dormir.

Hoy en la mañana supe que eran gitanos. Que las mujeres solteras deben ser vìrgenes hasta el matrimonio, que son una comunidad peligrosa en Paris y en muhos otros lugares tambien. Alexandra mi compañera de habitacion es rumana, en algùn momento de su niñez hablò en dialecto y hoy conserva sòlo el cabello rizado y la mirada profunda e indiscreta que quiza perturba. Despuès hablarè màs de ella.
Los gitanos de Saint Denis tienen mucho dinero, pero nadie sabe dònde està. Las mujeres se visten con marcas de moda, no intentan imitar el estilo francès, mezclan colores, texturas, hay algo en su piel que las diferencia de las otras inmigrantes francesas, tienen como historias metidas en las arrugas y miran con fuerza y ternura y furia al mismo tiempo. Los hombres son peligrosos, las caravanas duran en un descampado lo que tarda un frances inocente en caer al piso herido e incosciente.

Hoy preguntè a thina de dònde era. Francesa me dijo, Paris, de què parte? de muchas, me gusta viajar y moverme cuando estoy aburrida. No quiero establecerme, vivo en el movimiento. Se fue y supo, y supe sin que me dijera que era gitana.

Me subì a la camioneta y viaje en la carretera por una hora, el movimiento me hizo sentir tranquila, y si un dia olvidara todos los nombres de todas las cosas? y si decidiera ponerle màs colores al pasaporte? Que bien se sienten los segundos de soledad, el aire artificial del autobus, que me recuerda los desiertos mientras en el viaje te detienes y compras unas cosas en un pequeño establecimiento, y reposas unos instantes del trayecto en la certeza de estar en medio de un camino, dejando atràs una historia, apunto de comenzar otra, siempre en movimiento omo una rueda que da vueltas y avanza. Què bien se siente seguir en el camino, sin saber si al final tu propio rostro seguirà siendo el mismo.

Los gitanos son un alma de cuerpos que se renuevan y se revuelven sin perderse a sì mismos en una sopa homogènea de hombres y rutas.

Hace muchisimo calor. Tengo rios de sudor por todas partes y me empiezo a desesperar, buscamos departamento, cambiamos el mar por otra cosa igualmente con vista al mar, con vista, debo cambiar mis lentes, debo irme, luego seguirè escribiendo de los gitanos y los ancianos dulces y los encuentros y las despedidas. Y de los peces.

Y por dios, Luis càlmate!  te adoro, tòmate un tè de menta. No tardo

 

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Un comentario en “Caravana

  1. Té de menta bajando suavemente por mi garganta. Tibieza, calma. Te espero.(Perdona Isa. Estos días la taladradora en mi pecho no quiere detenerse. Tanto ruido a veces aturde, y silencia todo alrededor, también las voces realmente valiosas, como la tuya).

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