fortuna

 
Tenía que escribirte que quería robar tu pasaporte, hacerte perder el vuelo, ignorar el mío, mis horarios, los últimos deberes de México. Todas las aves temen guardar un trozo de sus alas en un anillo atado a sus patas. Por eso me hice fuerte y finjí certeza y templanza.  Luego reí, mi voz en las líneas es diferente. Ahora su ruido está compuesto de soplos de otras latitudes, no me reconozco. Cuando fui al mar a conversar no pensé que ibas a escucharme.
 
————
Hay momentos que deben recordarse, con o sin coherencia, en orden o sin él, con verosimilitud o sin ella.
El agua está siempre presente, observando, o sirviendo de aliento, o sosteniendo, o haciendo de intermediaria. el agua intermediaria que se mece, la fría que agita, la tibia que adormece. Un día vi a una mujer pequeña balancerase en el filo del agua y de la arena. Tenía en el paso tranquilo una carrera de sangre y aire fácil de distinguir. Los empeines de los pies hacían un arco perfecto al levantarse de la tierra. Los dedos lanzaban trozos de arena humedecida, sus huellas se borraban al instante, y la noche vino y ella siguió su camino, y como ya nadie podía verla bailó en espirales hacia arriba, jugando a ser sirena que se eleva y se que se vuelve una espuma flotante. Sus brazos se volvían listones colgantes, firmes y despiertos como las ramas de un árbol, bailando como empujados por el viento. el viento, el viento. Vió las estrellas dormidas en su cuna celeste, y se dijo en silencio; qué extraña es la existencia, qué necesidad de ésto? de pies, de arribas y abajos y cabellos y lenguas. Y se sentó de súbito frente a las aguas negras, en la canción del mar escuchó al viento, la sacudió la quietud, pensó ; ya no hay más danza, ya no hay más canto, no hay más vida, ya todo ha sido trazado y pronunciado, soy en el firmamento un accidente, un grano de nada envuelto de carne y ruidos y singificados y nada más. No hay más qué hacer en este mundo. Luego siguió su camino y pacíficamente vivió sus días en una discreta ola de sonrisas y divinos secretos. Pero no sé si guardó silencio, si dejó de bailar y de cantar. Nada de lo que yo sepa importa. Ese día al atardecer …
 
A …
 
 
 
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