Agua simple

No hay nada más bonito que escuchar un tango de Piazzola con un poco de saxofón. Pasearse por la casa descalzos. 

Afuera está lloviendo y no me puedo concentrar para escribir. 
¿Para qué escribo en éste blog? Como dije hace muchos años cuando empecé a escribir aquí, lo hago para que quienes no están cerca sepan qué pasa por mi cabeza. También es como una especie de desahogo, como cuando se guarda un secreto y es necesario soltarlo por ahi, aunque sea escrito en una servilleta que metemos en una botella de frutsi que se arroja por la cañería. Se nota que no estoy inspirada escribiendo ésto. Pero no siempre se puede estar inspirados… Tampoco es posible dejarle a la nebulosa e impredecible inspiración toda la responsabilidad de nuestros actos, o en este caso escritos.
En cambio hay que darle al oficio sea cual sea una nutritiva fatiga. Así como se preparan los terrenos para cuando llegue el temporal y las semillas logren su cometido. Así se debe preparar el terreno del quehacer, para que cuando llegue la señora inspiración ( que hoy no se quiso aparecer ) sea posible cazarle las ideas y no se nos escapen por ahí como mariposas muy bonitas y libres pero efímeras y polvositas. 
Poco a poco me vuelve la danza al cuerpo. La ciudad recobra sus espiritus delante de mí. Otra vez siento, luego de muchos años de sequía que llega una tormenta de vida, y me hablan todas las cosas. Todas están vivas. Todas tienen cosas que contar. 
Ayer por la noche traje a dormir a una tórtola a mi casa, se instaló en el marco de uno de los cuadros en la pared. Ésta vez no quise hacerle un cuadro para conservarla cerca de mi para siempre. Aunque quizá le haga un retratito en mi hombro. Ya veré después. 
La traje a casa porque saliendo del tango la vi en el piso, ya de noche y sin huir de mis pasos. Pensé que un coche podría atropellarla, o peor aún, alguien que como yo pasara y no la viera y la aplastara contra los adoquines con su suela de zapato. 
Pobrecilla, asustada, mojada por la lluvia, sola, sin huír de posibles riesgos. voló un par de veces, y hasta asustó a mi querida Chispis antes de entrar a dormir a la sala y luego al cuarto.
Dormí sabiendo que ahí estaba ella, en lo alto de mi cuarto, descansando y bien protegida de la lluvia. yo pensaba que estaba herida y que por eso no huía de las personas si éstas se le acercaban. Pensé que no podría volar. Los pájaros con un poco de descanso se recuperan de lesiones en las alitas.
Hoy en la mañana me despertó un aleteo de pájaro.
ME DESPERTÓ UN ALETEO DE PÁJARO
Abrí los ojos y la vi atravesando el cuarto. Ya había luz del sol en la habitación. Me levanté y abrí la puerta, y la tórtola salió hacia la sala. 
De ahí entró a la cocina, y rápidamente por una rendija en la ventana dejó mi casa para elevarse muy muy alto y comenzar su día de ave después de vivir una aventura. 
Ya se fue. Es libre igual que como era antes. Ya no sé qué va a pasar con ella, cuando vea otra tórtola pensaré que es la misma tal vez, puesto que casi todas son iguales. Todas grises, barrigonas, de ojos negros y patitas rosas. Con plumas largas y fuertes y delicadas y esponjosas en la panza. Y con piares agudos y dulces. Tan frágiles, y maravillosas cuales artefactos divinos, diminutos, contendores de secretos perdidos en las noches de las noches de las horas y los tiempos y los mundos y los principios.
Pero fue bonito arroparla, protegerla, verla dormir y procurarla un poco. En mis sueños los pájaros cantan por la noche, y cuentan largos cuentos. Y aveces esos cuentos se mezclan con el sueño cuando hay fatiga. Al otro día no se sabe si su canto fue real o solamente un breve sueño. Pero se queda en el alma una nueva canción, sin muertes ni imposibles. 
La semana ha sido generosa conmigo. No me esmero mucho en encontrarle la belleza al mundo, porque desde hace más de tres años no veo televisión. Y aún así soy algo neurótica. Conforme todo se complica en mi mente, afuera las cosas se simplifican. Las mañanas tranquilas, las lecturas pacientes, los lienzos claros, el violín estridente, las obras "lindas", los amores inmediatos, el pan dulce, el cuerpo del delito, la madre superiora, la noche es joven, los amantes de lo ajeno, las madres de mayo… 
Ya me voy a dormir…
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