pinche solemnidad

 

Mi querida amiga pianista me obsequió este libro en mi cumpleaños. Estoy contenta. Porque.. aunque suene patético he dejado de comerme los dedos. Y.. he podido estudiar un poco lo que me hace no tomarme tan dramaticamente el hecho de volver a la escuela. No es que me guste mucho la facultad de filosofía, no me gusta su diseño, no me gustan lo salones, no me gustan los maestros y sobre todo no soporto el hacinamiento de tantos estudiantes en pasillos tan pequeños. Es un infierno.

Por otro lado, ya se me olvidó de que iba el post y… pero… me pinté las uñas porque me hace sentir mejor verme manos de "señorita" y no de adolescente de 17 como ultimamente aparento … el otro día no me dejaron entrar al cine, otra vez, porque no creyeron que tuviera 25. Veinticinco putos años!!!! Creo que mi actitud de niña buena y boba no ayuda, por eso estoy diciendo groserías a ver si así. Me veo menos; obediente. Este post apesta.

Apesta que todos mis posts sean tan solemnes. hoy estuve de mal humor por lo del maíz, por la imbecilidad de cierta gente que tiene la capacidad física, económica para pensar, PENSAR, razonar, tener criterio, pero!!! se hacen de la vista gorda, son unos ojetes y les vale madres lo que le suceda al prójimo. no es que yo sea muy altruista, pero … la derecha apesta señores. En fin estaba yo pensando en esa película húngara que vi en la muestra europea de la cineteca. Se llamaba "diario de una mujer poseída, muy buena, la recomiendo Jansz Szansz o algo así. Debo reconocer que aún no estoy lista para enfrentarme a esos temas de psiquiátricos e incomprensiones externas de ciertas tendencias no normales, que alguna vez, sí, señores, lo reconozco las tuve. Las tuve y me enrogullezco de ellas!! Y me repugnan los psiquiatras, por supuesto. Me desvío, la película me hizo pensar en cómo la figura de la mujer sigue mitificada y envuelta en una nube de misterio. Estigmas? Claro, culpabilidades? peso social, hostigamiento, juicios sobremedidos… y ante quienes expresamos interés por cuestiones de género, la cruz del feminismo bien amarrada a los hombros.

Y las mujeres que atacan a las feministas ( que tampoco me caen tan bien cuando se ponen de víctimas y a atacar a los hombres )caen en una extraña ablución de manos. ¿para qué negar las claras pruebas de la historia que explican el porqué de tanto padecimiento por parte del sexo femenino en la sociedad? Se trata simplemente de aceptar el orden de los acontecimientos, sus causas, sus consecuencias.

No ataco a los hombres, ataco a la pasividad en que muchas mujeres prefieren caer a cambio de no ser señaladas de mal vistas. Obedeciendo a sus instintos siempre bajo el agua, manteniendo una actitud pasiva y aburrida, de sumisión e hipocresía en donde un cónyuge se cosifica al igual que el propio cuerpo. todo es un objeto de cambio, incluso ella misma. El mercado se anuncia escaso, se depilan, a los hombres no les gustan las quejumbrosas y allí vamos a fingir voces y sonrisitas. Nos ataviamos con vestimentas ridículas, firmamos contratos con el objeto de oficializar una situación de meretrices cómodas.

Y cuando peor se agudiza nuestro estado, es cuando debemos dejar de ser nosotras mismas en pos de obtener el reconocimiento de otros hijos o hijas de puta. Entonces hay que usar buenas maneras, ser politicamente correctas, no causar polémicas, escribir de cosas buenas y pretender vivir al margen de aquello subersivo tachado de incorrecto, sucio o inmoral

Yo misma he caído en esa trampa de las buenas maneras. Tampoco aplaudo ciertas sandeces gratuitas y faltas de coraje que se autoproclaman como acusadoras o de la ruptura. Cuál ruptura si ya tienen una entre las piernas!!!Yo he visto a hijas de psiquiatras calumniar a sus padres y enrollarse con hombres casados, para después negarlo y darse golpes de pecho delante de los ojos de su noviecito santo, pulcro est-nitantoyoleséunosecretos . Buenísima sociedad doblemoralista donde nos tocó nacer. Sacrosanto estatus social por mantener. Benditas apariencias que guardar.  He guardado muchos secretos que no volveré a ventilar, las mujeres no somos santas, somos arpías, el problema está en que no lo admitimos. El color rosa es pura hipocresía o pendejada.

He leído bastante a Simone de Beauvoir, He leído las ridiculeces de Bronté, los buenos discursos de Castellanos, las preguntas de Woolf, Bronté en la infancia, Beuavoir en la adolescencia, las dos me han marcado. Supongo que soy una polaridad entre el romanticismo puritano de una y la libertad intelectual de la otra. Quisiera estar más segura de lo segundo que de lo primero. Quisiera que no se me fuera tanto la onda al escribir. no seguir siendo adicta al café, tan azotada. Pero bueno, se trata también de ser auténticos no? para qué les miento.

 

Pero en fin, me aventuraré a entrar en las aguas melancólicas de Simone, espero no deprimirme, seguiré ejercitando esta costumbre maravillosa del insulto, y dejaré de lado la solemnidad. A ver si lo logro. A ver si además voy cerrando la boca y cambiando de tema que el anillo del dedo me empieza a dar comezón. Ah qué cosas éstas!!

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