pintura

Preparo un lienzo de madrugada y escucho un piano sencillo, toco sobre la superficie que va cobrando textura la nueva dimensión que pueden tener las cosas.
Siempre se dice que la visión del mundo depende del ojo con el que se mira. Algunos de los impresionistas tenían glaucoma. Cuando estamos tristes miramos el mundo como un sitio agreste. Si estamos bien lo vemos como un lugar amable .
Cuando pinto noto que algo pasa dentro de mí. La pintura no es sólo el resultado de algún proceso cognitivo-emocional- espiritual. Para mi la simpleza (tan dificil de encontrar) del acto de pintar es una simpleza casi primitiva. Como untar un ungüento sobre la piel de alguien para sanarlo.
Me han dicho que el arte no es terapia, es arte…
 
Pero yo vivo el arte como un acto de magia capaz de transformar casi cualquier cosa. Mientras espero a que el temple esté listo pienso en cómo nacen las obras que voy creando. A partir de qué. Casi siempre surgen de forma fluida cuando ha finalizado un conflicto, o cuando mi visión del mundo toma nuevos tintes, gracias a nuevos enfoques y a nuevas maneras de experimentar la vida cotidiana.
Creo que conforme pasa el tiempo y mis ideas envejecen y mueren, y nacen otras puedo decir que ENTIENDO, que RESPIRO y que DIGO cosas un poquito, cada vez más cercanas a la verdad. También, como bien sugirieran los Sufis, conforme más palabras y explicaciones miro y aprendo de la existencia, menos la comprendo, ningún razonamiento llega a esa última consecuencia que se promete de antemano. Pero el silencio lo logra, y el corazón lo logra, a veces.
 
Lo que no tiene forma me toca, cuando se callan todas las palabras aparece el cosquilleo en los dedos, una especie de sonrisa interna ya sabe sin dudar, que nada podrá saber y empiezo a poner colores y a ver cosas que todavía no están. Desde ese punto pinto; el del silencio, el de la soledad acompañada.
 
Muchas cosas suceden debajo, no todas las personas saben mirar al fondo, debajo corre un río profundamente, de agua fresca y musgos antiguos y peces y perfumes. Y todas las historias antes de contarse y contarme lo que soy nadan debajo, antes de tomar aire con aliento y surgir a la superficie. A veces son tantas voces y tan fuertes que cuesta mucho sobrellevarlas normalmente. Y llega un llanto incomprensible desesperado. Hablan de historias comunes, como si toda la humanidad hablara con una sola voz a través de una sola boca. Como si una sola conciencia tuviera mil bocas distintas y cada una cantara una canción, lo contrario se reconcilia, y la mente,¨¿cómo va a comprender eso la mente?
El mensaje de la voz que me empuja a pintar habla de muchas personas, historias, una emoción que existe casi independiente a los corazones, un abrazo cálido del mundo hacia el mundo, una humilde cuna tibia que se proyecta amorosamente hasta el cielo y hasta los infinitos. La espiral que crece desde la semilla minúscula insignificante y desenvuelve a la razón en su camino, y la aniquila porque se tropieza su pie con un latir antiguo; mira su propia alma en el espejo, e intuye más aún esa espiral que avanza, es el punto cerrado y contundente y la esfera que retoza trayectorias. ¿cómo hablar sobre lo infinito, o siquiera pensarlo, cuando tenemos cuerpos y mentes tan pequeñitos?
 
Hay quienes pueden guardar datos, organizar temas, sucesos, relaciones. Supongo que también escribo y pinto de esa forma, me valgo de eso, pero el origen de mi pintura, por ejemplo hoy, es el parto de mi proceso presente. Un mar de peces vivos, ligeros que viajan en cardumen.
El cardúmen de seres que somos merecería más atención por parte del mundo, vivimos alejados unos de otros, con recelo, mirando sólo por el porvenir propio. No queremos mirarnos en el espejo de los ojos del otro, que no es otro, es parte nuestra. Nos conforma. Por ahora pinto azules y uso papeles para hacer textura, con mi cabeza llena de conflictos aún puedo notar lo afortunados que podemos ser al contar con otros, tengo ganas de hacer pequeñas líneas rojas de conexión, de escamas abiertas, de branquias que aletean para vivir; cardúmen somos, solos no venimos al mundo, por otros actuamos y aspiramos, comemos del pan que otros han cultivado ( aunque hay un pinche comercio agrícola injusto, ok, si ) y así.
 
Para otro que mire mi pintura pinto. Si no fuera así no tendría ningún sentido, mi utópica visión del arte no ha cambiado desde que tenía cinco años; unir a la gente, cambiar el mundo.
 

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