Vida sin miedo

Después de meses cacareando el discurso de amar al cuerpo, proteger la vida y ser congruentes con lo que pensamos, mis pensamientos me llevaron sin querer a olvidarme del cuerpo y a enfrascarme de lleno en una causa, par de eventualidades que hoy se traducen en que lleve un mes enferma de la garganta y no me acabe de curar. Ya estoy harta de toser y sentirme mal.
Pero no me siento tan mal. Todo lo que ha venido sucediendo desde hace meses pertenece al capítulo; post-depresión. Muchos hemos pasado por eso, y por si alguien que lea esto está actualmente deprimido, tengo que decirle que recuperarse de eso es completamente posible.
Ya lo he dicho muchas veces, hay millones de personas deprimidas porque simplemente el estilo de vida que se nos propone como posible es nocivo para la vida, en muchos aspectos.
¿Cuántas personas no hemos caído en la profunda tristeza y la desesperanza, o el desencantamiento de la vida? Llega un día en el que nada es suficiente. Se nos prometió que un trabajo, la escuela, los amigos, las fiestas y demás nos harían felices. Una vocación, la lucha por la subsistencia…
Todo eso parece contener la felicidad que siempre se nos promete, en el cine, la tv, nos bombardean con imágenes de hombres y mujeres hermosos, paisajes perfectos, automóviles de lujo, yates, pantallas plana de alta resolución. Pero resulta que al final eso no cumple con las expectativas, porque siempre habrá quien sea más hermoso, quien tenga un mejor automóvil, mejor ropa, mejor puesto.. etc…
Una vida cuyos objetivos son esos no sólo nunca está satisfecha, puesto que sólo obedece a las exigencias del mercado, si no que fomenta un modo de vida basado en la adoración de los OBJETOS. Es decir, empezamos a vivir distraídos de nuestra realidad interna y sus necesidades, de los seres vivos que nos rodean, nos quedamos solos, (no, ir a fiestas no significa estar acompañado) y nos volvemos adoradores de cosas muertas. ¿Cómo no entristecer asi? si en el fondo sabemos que la vida no es sólo eso. Lo intuimos, pero el mundo que nos rodea nos exige demostrar éxito, no experimentarlo, nos exige demostrar belleza y no contenerla internamente ni cultivarla para nosotros mismos, siempre somos en función de lo que otros reconocen que tenemos, y aprendemos a depender de eso.
Esas posibilidades limitadas del mundo moderno, sinceramente nunca pudieron satisfacer mis necesidades. Observarme y darme tiempo para conocerme y aprender de mi historia de vida y de la de otras personas me hizo aprender que la idea que ns venden de lo que es la felicidad no necesariamente lo es. Vivimos inmersos en una mentira que sólo a unos pocos ambiciosos satisface. Incluso llegamos a pensar que somos libres, y sólo la ejercemos al elegir entre una marca y otra… reverenda libertad…
¿Porqué nos ponemos tristes? Pues porque queramos aceptarlo o no, el hombre no es sólo razón o ambición, también es corazón, y el corazón no se alimenta de objetos muertos, si no de relaciones profundas, aprendizajes, cariño e interacción con otros seres vivos.
¿Y porqué no miramos hacia nosotros mismos y aprendemos a hacer preguntas? Porque el mundo de las cosas muertas necesita existir de prisa, las fábricas y las corporaciones requieren de precisión, linealidad, y eficacia para producir. Pero las personas y los seres vivos tenemos otra manera de vivir el tiempo, necesitamos de tiempo para aprender, cada uno en su proceso, para encontrarnos y entendernos, para asimilar el conocimiento y aprender a aplicarlo, y sobre todo necesitamos de tiempo para aprender a amarnos a nosotros mismos para poder amar a otros. Si no nos damos tiempo para experimentar la vida no hay manera de vivir conscientemente en ella. Y si no tenemos conciencia existimos muertos en vida solamente.
Claro que el mundo apesta. Entenderlo y saber lo que pasa definitivamente produce más tristeza, porque la realidad es que hemos vivido como sociedad de una manera inconsciente, pobre y equivocada. Con un montón de tragedias y problemas no resueltos en el pasado y muchos peores por venir. A veces mientras leo los periódicos o leo acerca de nuestra historia me asalta una extraña indiferencia, un vacío que resulta de nuestra tendencia a la negación de eso que nos afecta negativamente. Por eso la gente no ve las noticias, por eso prefiere no enterarse, y si lo hace y se entera demasiado o se cree poseedor de la verdad absoluta adopta una postura nihilista y conformista. Conozco muchos literatos, filósofos, intelectuales que viven para el sistema de la muerte porque se piensan inútiles e incapaces de cambiar las cosas. Prefieren sentarse en su sillón a fumarse un puro mientras el mundo de afuera se cae a pedazos. ¿Es eso humildad? Es el precio por mirar durante mucho tiempo la verdad y no creer en el corazón. No se llama realismo, se llama ignorancia profunda.
El otro día mi perro se hizo caca en la calle. No pude recogerla porque tenía chorrillo (mi perro) y la empresa resultaba en serio imposible. Me hice de la vista gorda y seguí caminando. Al poco rato unas personas con chorrillo de perro en los zapatos me vinieron a reclamar y yo quise ahorcarlas y patearlas.
Digo esto porque sé que lo que digo a veces cae mal, no es agradable. No es ultra intelectual, ni purista ni aunque sea poeta llevo una bandera de escritora pro literatura pro posmodernismo pro fashion etc… No digo las cosas porque sean “cool” o porque a un cierto sector cultural le parezcan correctas. Realmente creo que todo mensaje y discurso cobran poder en tanto que son congruentes con la verdad del corazón.
Hay dos opciones, o se vive por miedo, o se vive por amor a la vida. Se estudia por miedo a no ser nadie, se está con alguien sólo por miedo a no estar solos, se hace un tipo de arte por miedo a no ser reconocidos, se evade el interior por miedo a descubrir que se ha vivido en pos de esa mentira que nos dijeron que era la propia vida.
Vivir por amor a la vida no es fácil, no promete soluciones fáciles ni instantáneas, no produce ganancias inmediatas. Hay que aprender mucho y estar con los ojos bien abiertos. Tampoco se cambia al mundo en un día. Si se trata de provocar algo en los otros, prefiero con mi quehacer ayudar a un par de corazones que influenciar y encontrar el aplauso de cientos de lectores.
El mundo, si se salva, no se salvará por ese centenar dormido, sin embargo quizá sí por algunas almas despiertas. Y debo agregar que últimamente encuentro ecos, nuevas miradas, nuevas alas de pájaros despiertos. Finalmente, si yo superé una depresión severa, puedo pensar que el mundo tiene esperanzas y no me queda más que trabajar con ellas como bandera.
(Al final los que me dijeron que recogiera la caca de mi perro tenían toda la razón)
Anuncios

Have you been there?

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s