Ay, los devenires navideños

Sorpresa; no amanecí este 25 amargada porque todos celebran un, un un!! día al año el amor y la paz y la conexión con las personas.

Al contrario de la noche amarga y amarrada en la panza que esperaba porque traigo en mente muchas inconformidades con la vida y etc, me la pasé fenomenal con mi familia, unos buenos amigos y una rica cena tranquila en compañía del buen Django.

Luego me fui a la feria a subir a un juego de esos que dan vueltas y me reí como loca. Vi los foquitos de la ciudad, abracé a una amiga fuerte fuerte, y me fui a dormir tranquila.

No me molesta el espíritu navideño. Me molesta que a veces sólo aparezca en éstas fechas. El resto de año la gente refunfuña de los otros, critica a los otros, los evita, prefiere ocuparse sólo por sí misma, no se entera, no se pregunta por los demás. Pero en navidad esa gente escribe mensajes de felicitación tales como; Queridísima Pascasia, espero que tengas muchísima luz en ésta cena hermosa con tus bellísimos parientes y seas feliz y brilles y etc.. amor paz.. besitos y te lamo las nalgas.. y el resto del año nada. El resto del año es preferible no acercarse, no dejarse ver.. resguardarse detrás de compromisos y quehaceres. En fin. …

Así somos de hipócritas a veces. Pero, no toodos son así, no sieempre. Trato de NO ponerme muy radical. Trato de controlar ésta pulsión por querer hacer lo correcto. Y es dificil ahora que descubriendo la leche de soya me pregunto porqué apenas a mis 26 años decido volverme vegetariana.

Porque sí, ésa es una de las cosas que pasaron después de mi revelación de apocalipsis ambiental. En realidad no siento mucha diferencia porque nunca me gustó mucho la carne. Soy más bien enclenque y de complexión escuálida así que obviamente nunca hinqué el diente en un filete con mucho entusiasmo. Le he agarrado un gusto tremendo a inventarme ensaladas, nada hay más colorido y diverso, texturas, sabores, hasta sonidos pueden mezclarse, etc, y es buenísimo para la digestión, etc, y te hace disminuir los depósitos de lípidos y te hace sentir ligero.. eso. Ahí está.

Mi antipática reflexión es que lo malo de la navidad es que se vuelva un saludo y un abrazo forzado que raya en la hipocresía. La filosofía del amor y el compartir necesitan venir de una fecha impuesta desde afuera hacia adentro, y no al contrario. Supongo que prefiero que alguien no me diga nada hoy, y me demuestre su afecto en todo el año, a que alguien sólo me lo diga hoy y se desaparezca el resto del tiempo.

No se me ocurre nada más por el momento, luego si ocurre un milagro y tengo algo gracioso que contar, vuelvo para matizar un poco éste blog adusto y quejumbroso. Ay de mí. Abrazos neuróticos a todos.

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