Educarse

http://www.elpais.com/articulo/portada/Slavoj/8Ei/9Eek/filosofo/anarquia/elpepisupep3/20110401elptenpor_1/Tes

 

Hoy me desperté leyendo éste artículo y después de escuchar varias veces de boca de una secretaria de la sep la palabra NINI, se me ha ocurrido esto;

En 1994, cuando yo tenía 9 años, salí de la escuela privada católica en que mis padres me habían inscrito para entrar a una primaria pública en la colonia Portales. Pasé 4 años en esa institución y esos 4 años fueron cruciales para mi desarrollo académico.

Fue una mierda de escuela, de “educación” y una basca de atención. La atención prestada a los grupos de más de 30 niños era paupérrima. El día de hoy muchos de mis compañeros de ese entonces sufren las consecuencias de tan grave situación educativa. Me incluyo en ese grupo.

Actualmente existe el término NINI, en muchos países del mundo los jóvenes no encuentran nichos dónde situarse dignamente, y no sólo en México, en EU está la generación NEET, en Europa, después de los 27 años, con un doctorado en el bolsillo, varios diplomas y experiencia en investigación y demás, una persona “preparada” tampoco encuentra fácilmente un trabajo digno que le permita subsistir y desarrollarse profesionalmente. Aportar algo al mundo, sentirse útil y hacer uso de todo eso que aprendió en tantas noches de sacrificio y desgaste físico y emocional para terminar exámenes y graduarse no siempre se recompensa con un trabajo útil para la sociedad ni bien remunerado.

Para muchas personas “económicamente productivas” es sencillo juzgar a la población de 7 millones de jóvenes mexicanos que se encuentran en situación NINI, en modo de pausa, bloqueo o incluso depresión. El motivo de esta relfexión no es victimizar a esa población NINI, si no remarcar la responsabilidad que cada uno de nosotros tiene como sociedad hacia la juventud.

¿Acaso vivimos en una sociedad deprimida? ¿Tenemos razones para estar deprimidos? ¿Cuáles son nuestras motivaciones?

Mis compañeros de primaria, hoy madres solteras, padres prematuros de familia, comerciantes o empleados o desempleados no tuvieron la suerte de contar con apoyos que les permitieran desarrollar sus capacidades. Me vuelvo a incluir en ese grupo. Muchísimos niños y jóvenes en este país hemos padecido la politización de las secretarías de educación que han hecho de lado su responsabilidad para crear un programa educativo decente y gestionar las políticas públicas necesarias, prefiriendo pretextar la emancipación sindical y la “justicia” salarial en pos de que permanezcan, los mismos, siempre en el poder.

Pero cuando yo tenía 9 años no sabía nada de esto. Sabía que mi maestra, quien tropezadamente debía dar todas las asignaturas, tenía faltas de ortografía y se expresaba mal. Eso no me causaba confianza. Me enteraba de que compañeros míos sufrían maltrato físico, a los 9 años, los niños tenían una conciencia y una apertura en temas sexuales muy sospechosa. El ambiente del salón y el recreo era agreste, el personal de la escuela no se daba abasto para cuidarnos y mantenernos bajo control, y menos, podía pensar en fungir como institución EDUCATIVA.

En clase, incluso hasta que llegué a la prepa, el alumno con mejores calificaciones no necesariamente era el más inteligente, era el que se llevaba “de a cuates” con el maestro, era el chico “machetero” a quien la clase de historia o literatura le parecía aburrida, y prefería buscar mejores promedios en matemáticas o física que en filosofía o alguna otra materia de humanidades.

Esos eran los perfiles “ganadores” desde la infancia hasta la edad adulta. ¿Para qué molestarnos con esas aburridas humanidades, si podemos competir numéricamente? Y esto me recuerda  la triste situación académica que vive nuestro país desde que los panistas-tec, decidieron denostar el plan de estudios de humanidades en los “programas” públicos. Dí que no!!

Mis compañeros de clase eran niños capaces e inteligentes, sensibles. Tenían ganas de descubrir sus motivos de vida, pero poco a poco, la falta de atención de nuestros maestros detonó la apatía que ahora se ve reflejada en 7 millones de NINIs.

¿Qué se puede esperar de una niña de diez años a la que los maestros tratan de manera machista, a quien señalan literalmente como “la mamacita”  porque a los 11 años parece de 17. Que en efecto, a los 15 años se embarace sin siquiera haberse planteado la posibilidad de un proyecto de vida. Y esto es una historia real, personalmente conozco 17 casos de ex compañeros míos que hoy son padres o madres y que ahora deben enfrentar la vida sin haber tenido la fortuna de contar con un ejemplo que además de servirles de contención anímica los alentara a creer en ellos mismos.

Lo que ahora se conoce como bullying, yo llegué a sufrirlo no de manos de mis compañeros, que si bien eran crueles conmigo a veces,  ( acabábamos por hacernos cómplices para defendernos del abuso de autoridad ) lo padecí de boca de mis maestros, llegué a tener miedo de ir a la escuela por maestras enfermas de rutina y sin motivación ni dejo alguno de vocación magisterial que eran agresivas e hirientes. A veces me criticaban y se burlaban de mi. También se burlaban de otros compañeros, ya de por sí con bastantes conflictos familiares.

Y esto me lleva a pensar que millones de niños han padecido de esa falta de compromiso profesional por parte de los maestros, sí, sus condiciones laborales tampoco son las ideales, pero entonces como población deberíamos estar más atentos a eso, y sin embargo no lo estamos.  Mi explicación de porqué, es la siguiente;

Aunque no sé nada de pedagogía, intuyo que lo que nos enseñan en la escuela no es lo que necesitamos saber. Cuando debía estudiar 15 materias diferentes y hacer sus respectivas tareas me era especialmente difícil imaginarme que tantas de ellas estuvieran tan separadas didácticamente hablando. Existía una correlación entre la literatura y la historia, entre la geografía y las ciencias sociales, pero en la manera de enseñar esas materias no había ejemplos de aplicación, tampoco había referentes directos al entorno que nos era familiar como alumnos. Nos enseñaron a almacenar información, para registrarla en un exámen, ganar una calificación y luego olvidarla. No, no existe tal cosa como programa educativo, ya incluso estando en la facultad de letras de la UNAM el programa de letras tenía más de 60 años, y era evidente su desarticulación con respecto a la actualidad general lteraria.

No nos enseñaron a pensar, ni a reflexionar, ni a tener ideas propias o cuestionar. Al sistema no le interesa eso. Por eso como población somos incapaces de exigir reformas educativas o de proponer alternativas para atender a nuestros jóvenes.

A las universidades ( la mayoría, sobre todo las privadas ) tampoco les interesa ser focos generadores y difusores del conocimiento. El principal objetivo de las universidades hoy, es producir gente capacitada para enfilarse en los nichos laborales que el propio sistema plantea como válidos.

Y estos nichos laborales nada tienen que ver con el concepto de civilización,  no están enfocados a producir mejor, si no a producir más. No a vivir mejor, ¿vivir? … vivimos más, pero no sabemos cómo vivir, somos una sociedad adormecida con fármacos, drogas, videojuegos y profundamente ignorante y apática.

Los actuales empleos y los requerimientos del mercado laboral exigen en el postulante un perfil cada vez más especializado. El día de hoy, alguien que sabe mucho de una sola cosa, y que ignora todo lo demás, es más valioso que alguien cuyo panorama general es más amplio pero que sin embargo es neófito en una sola materia. Y ojo, esto no significa que la especialización sea una ventaja para la sociedad. Representa una ventaja inmediata saber con exactitud mucho de una sola cosa, porque cuando se integra ese individuo a una estructura de producción de capital se convierte en un eslabón más, obediente, EFICAZ, y que no necesariamente conoce todo el proceso de generación de ese capital, pero al menos no hace preguntas.

Esta sectorización de los procesos productivos nulifica la habilidad amplia y premia el conocimiento de un sólo paso de todo el proceso.  Somos los hijos ciegos y mansos de una era industrial que ya no es sustentable para el planeta ni para quienes vivimos en él. Entonces grandes profesionales o empresarios se desarrollan en su ámbito ignorando temas adyacentes curciales para la dirección en que toman sus decisiones, no por nada las trasnacionales actúan sin ton ni son sin considerar sus impactos ambientales o sociales, e industrias como el cine o los medios de comunicación sólo responden a necesidades de mercado sin asumir su responsabilidad para con la sociedad a quienes están dirigidos. Así, ¿cómo no se va a desmoronar el mundo? Sin entender la interrelación, la conexión y el alcance de nuestras acciones, por mínimas que éstas sean.

Cada vez se tiene menos tiempo para vivir. Aparentemente la vida es muy cara. Se necesita mucho trabajo para ganar poco dinero, y ese dinero se gasta MAL.  La gente se pasa la vida estudiando y trabajando sin detenerse a preguntar si lo que hace, la hace verdaderamente feliz. Conozco hombres y mujeres con mucho dinero, casas, coches, carreras profesionales, incapaces de llenar sus vacíos internos y cuya única motivación parece ser comprarse cada vez más y más objetos mientras a la riqueza humana a la que tienen acceso gratis, ni siquiera son capaces de voltear a verla.  Y recordemos que el consumismo es uno de los factores que está matando a nuestro planeta.

Así que vendemos nuestra propia vida en pos de un sueño de progreso y felicidad que nunca se cumple, y después, sin la capacidad creativa para discernir entre posibilidades de inversión inteligentes, que se traducen en, consumo responsable, participación ciudadana, administración del tiempo libre ( música pop, videojuegos y televisión no son diversión, son herramientas que el sistema utiliza para adormecer y controlar las preferencias de consumo de su población ) simplemente no sabemos qué hacer con nuestras vidas, pero no importa, para eso mejor drogarse, divertirse, distraerse.

La gente se pasa horas en trabajos pesados intelectualmente, en vidas estériles y entonces naturalmente viene la depresión; el alto consumo calórico y la poca motivación para el ejercicio que derivan en obesidad diabetes mellitus, hipertensión y demás enfermedades que le cuestan al estado miles de millones de pesos al año en atención a estos pacientes de enfermedades totalmente prevenibles.
En realidad es un juego exitoso; nos hacen creer que somos libres. Pero obedecemos mansamente al sistema que nos da de comer con una mano ( y ni siquiera a todos ) y nos golpea con la otra al no ser capaz de garantizar siquiera nuestra seguridad, evadiendo así la única responsabilidad por la que el poder tiene “poder” y siendo esa seguridad la única razón porque se lo otorgamos.

Ante ésta posibilidad de vida, no es raro que tantos millones de jóvenes no elijamos formar parte de la lista. Es natural que exista una renuencia, no siempre voluntaria a formar parte del sistema, a jugar a la libertad señalando a Cuba porque allá no son libres, mientras tenemos metida en el culo toda esta ignorancia y consumo que pensamos ingenuamente que es la felicidad.

Hace poco me dijeron una frase. “Si buscas la libertad, piensa antes qué vas a hacer con ella.”

¿Qué hacemos con la educación que tuvimos? ¿Qué hacemos con nuestra capacidad de análisis?

¿Qué forma deben tener las cadenas para que de una vez por todas queramos deshacernos de ellas?

¿Qué hacemos con nuestra vida y con el amor que somos capaces de experimentar?

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3 comentarios en “Educarse

  1. Es siempre un placer maravilloso encontrar textos que reflejen un pensamiento suyo. Hay mucha verdad en estos palabras…y uno de mis sueños seria que más gente lo entienden. Que sigues compartiendo asi estos pensamientos justos…te necesitamos en esta tierra! Muchas gracias…
    Somos el cambio…no necesitamos profesores, somos todos los profesores y alumnos de cada uno. Solo hace falta que empezamos de verdad a compartir con amor!
    un abrazo lleno de luz

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