Bleh, el puto maquillaje

Me maquillo o no me maquillo.

Me ha tomado dos semanas acostumbrarme a ver mi cara sin maquillaje.

-¿Pero cual es el puto problema Isadora? ¿Porqué dedicar tanta energía a un tema tan poco importante? Mejor habla de otras cosas, ponte a hacer tus cosas, estudia, pinta yo qué sé.

¡Porqué pensar en el maquillaje? Parece una cuestión sencilla y superflua. LO ES, pero entonces si es tan superfluo ¿porqué algunas mujeres no somos capaces de salir a la calle sin rímel o delineador negro?. Cada mañana veo en el transporte público miles de mujeres poniéndose sombras de ojos, enrojeciendo sus mejillas o enchinando con una cuchara sus pestañas.

En el transporte público podemos hallar todo tipo de fauna femenina. Si ponemos atención, la diversidad de aspectos femeninos es ultra diversa y a veces fantástica. Hay quienes deben haber tomado apenas dos minutos para una ducha, algunas ni una ducha, otras parece que fueron ya, como buenas super mujeres, al peluquero y a las ocho de la mañana aparecen en la escena urbana con medias, tacones, minifalda, peinado de salón y un maquillaje impecable. ¿Cuanto tiempo nos toma maquillarnos? Si miramos las publicaciones de prensa y entretenimiento para mujeres, un 70% del contenido está relacionado con la moda y la belleza, otro buen tanto a reportajes y artículos que nos enseñan cómo agradar a los hombres….

Me pongo a pensar si el tiempo que dedicamos las mujeres para vernos “hermosas” lo usáramos para leer un libro, hacer algo creativo ( no productivo, odio la palabra productivo) cultivarnos a nosotras mismas. ¿Cambiaría en algo el mundo? Si las mujeres que generalmente poseemos una capacidad sobresaliente para relacionar conceptos y pensar de manera sistemática globalmente, abandonáramos las dos o tres horas diarias que decicamos a pensar en cosméticos, me imagino que probablemente, ya que somos las encargadas en la mayoría de los casos de educar a otros seres humanos, la sociedad estaría mejor educada.

Detrás de la industria del maquillaje, que de por sí está infestada de prácticas científicas e industriales que nada tienen de éticas para con los animales por ejemplo, se esconde un problema mucho mayor.

El mensaje implícito que se replica una y otra vez en nuestro lenguaje, en nuestras actitudes y en nuestra cultura que nos dice primero como seres humanos de manera competitiva; nunca serás suficiente. Y luego como mujeres; estás aquí para agradar a otros, para ser apreciada, antes que por tí misma, por otros, particularmente por los hombres, y además, tienes que competir con otras mujeres FÏSICAMENTE.

Yo sé que la cultura puede ser un determinante que nos reclama en primera instancia el adaptarnos. Un organismo mejor adaptado al medio es más capaz de sobrevivir.

En nuestro caso, como seres bio-culturales, la cultura es un factor que se transforma cada día, y que somos nosotros mismos quienes lo transformamos.

Muy continuamente, quienes venden afeites y toda la industria de la moda parecen decirnos; “ámate a ti mismo; compra este producto”. “Consiéntete, ve al SPA y haz que te embellezcan, para gustarte a tí misma. ” El cuidado personal de nuestro cuerpo por supuesto que se ve reflejado en nuestro físico.

Lo retorcido del mensaje publicitario que defiende el maquillaje es que la salud y el estado emocional se ven reflejados en nuestro rostro, ¿por qué ocultarlos?

Si estamos cansados, si estamos tristes, si no queremos sonreír. Si no estamos sanos, eso se ve en nuestra mirada. ¿No es nuestra fragilidad humana aquello que nos vuelve valiosos? No es esta potencialidad infinita de la que somos contenedores lo que nos vuelve maravillosos?

NO

¿Qué es lo realmente bello? Nuestras historias personales, nuestra sensibilidad, lo errático que nos hace ser seres humanos, nuestras peculiaridades que nos distinguen, la sabiduría, la valentía, la fuerza… Un ser humano nunca está siempre sano, nunca está siempre feliz y las mujeres no siempre somos mujeres fatales en tacones que estamos ( aparentemente ) en búsqueda de un macho que venga con su sexo a confirmar el nuestro. ¿o si? Si queremos vernos sanas, hagamos ejercicio, comamos mejor, cuidemos de verdad nuestro interior.

Cuando nos maquillamos elegimos mostrar un rostro que no es nuestro. La sociedad dicta sus normas, se supone que somos libres porque podemos maquillarnos si queremos, pero ¿para eso queremos la libertad? si es así, me quiero dar un tiro. Si me maquillo significa que yo hago lo que quiero con mi cuerpo. Y he ahí uno de los más torcidos discursos; se supone que porque me amo hago lo que quiero, nadie puede decirme nada si me pongo los labios rojos. El problema está en que no todas las mujeres que usan maquillaje pueden AMARSE SIN MAQUILLAJE, y lo digo por experiencia propia.

En realidad no hay un problema si no tengo pestañas. Tengo ideas! Si no tengo los labios rojos; de todas formas puedo besar. Si mi cara no dice; soy super sexy, ven y cógeme. ¿cual es el problema? Veo una falla en el discurso feminista que hace del maquillaje, y el estandarte de mujer fatal una bandera. Creo que está bien jugar con nuestras posibilidades estéticas, sí, pero una vez que no sean a fuerza de atadura. Es decir, una vez que aprendo a amarme SIN maquillaje, puedo decir que soy libre de decidir por mi misma. Antes no, antes será la infinita prolongada ultra cliché búsqueda de aprobación de una mujer.

Me gusta mi cara. Nací con ella. Si estoy triste mis ojos lo dirán. Estar triste es hermoso, es humano.

Me gustan mis ojos. Puedo ver el mundo con ellos. Si estoy feliz ellos lo dirán, si estoy enferma me avisarán, y no mentiré a otros tratando de mostrarme como un ser FUERTE IMPENETRABLE Y COMPETITIVO. Por favor… cualquier persona ilustrada en temas de género sabrá que la competencia es invento patriarcal, que las sociedades no funcionan bajo la ley de la dominación del más fuerte sino sobre la cooperación integradora de cada una de las partes de un sistema.

¿Por qué queremos ser siempre fuertes, invencibles, luchar?… a veces veo esas luchas como quijotescas, seguimos pensando que el depredador está afuera. Sí está afuera pero se alimenta del interior de todos. En nuestro interior se gestan las peores atrocidades, y a veces no nos damos cuenta y validamos un esquema  del que estamos convencidos que estamos en contra.

¿Por qué queremos ser partícipes de “esa” belleza falsa e imposible, tan difícil de conseguir, si tenemos nuestra humanidad, el cuerpo sensible y frondoso, la piel sensual, la sangre que corre, LA SALUD, como primera ventana al mundo que podemos regalar. 

 

Pensar en el maquillaje, aunque sea un acto individual mínimo y para muchos superfluo, me ha hecho replantearme cosas que yo pensaba ya tenía resueltas. Dar conferencias, pláticas, talleres de ecofeminismo, liberación corporal, movimiento natural, todo se alimenta de estas pequeñas cosas. Y de los valiosísimos diálogos que sostengo con otras personas y con el mundo, buscar la congruencia es bastante complicado, pensar que finalmente un día se va a encontrar una verdad es ser ingenuo, soberbio. Sólo nos queda la honestidad y la pregunta, como lámparas en la búsqueda, y luz en nuestro camino.

Otra cuestión que apareció en el tema del maquillaje es que lo humano puede definirse como lo infinito. No hay límites. Creo que una vez que aprendamos a no depender de los cosméticos y una vez que aprendemos a amarnos como somos, sin adornos ( amar lo interno y valorar el todo ) podemos jugar con la poesía de las construcciones en torno a nosotros mismos. Antes es miedo, es normal, hemos crecido pensando que no somos lo suficientemente valiosos como para ser amados. Sólo hay que abrir bien los ojos, quitarnos la ropa y las máscaras, vernos desnudos y encontrar la belleza de lo que somos. Todos somos vida, amor, búsqueda, fragilidad. No hay nada más bello que eso.

 

Con amor, isa

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2 comentarios en “Bleh, el puto maquillaje

  1. “Si las mujeres que generalmente poseemos una capacidad sobresaliente para relacionar conceptos y pensar de manera sistemática globalmente, abandonáramos las dos o tres horas diarias que decicamos a pensar en cosméticos, me imagino que probablemente, ya que somos las encargadas en la mayoría de los casos de educar a otros seres humanos, la sociedad estaría mejor educada.”
    simplemente génial…me encanta. Que bien que tratas de este tema, no es nada superflu…es necesario, este tema nos permite reflexionar mas alla y entender el papel de la mujer en la sociedad de hoy…
    con mucho amor…

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