Entonces el plan es… ¿cuál pinche plan?

Soy un ser quejumbroso. Las cosas son como son y no tienen que ser como uno piensa que deben ser. Lo sé. Pero no sé cómo cambiar, así que seguiré siendo así; clavada, quejumbrosa y criticona.

Quisiera hablar de la Cooperativa. ¿Cuánto puede ser importante una cooperativa?  pero no, mejor luego hablo de eso.

Tomando en cuenta los últimos sucesos freegans “activistas” vegetarianos y radicales de los que me ví rodeada, ahora tengo más o menos una postura hacia este tipo de cosas; “Queremos cambiar el mundo”… ¿para qué quiere uno cambiar el mundo? Si no nos gusta cómo es ahora, y lo cambiamos, ¿somos lo suficientemente fuertes, comprometidos e inteligentes como para construir uno mejor? ¿será?

Hace unos meses conocí a unas personas que no usan dinero. No usan dinero porque el dinero es un sistema podrido que ya sabemos todos ( al menos quienes leemos este blog que yo escribo, oh sí, me leo a mi misma cuando me aburro, soy NarcIsa) ya sabemos que el dinero apesta. Conocerlos fue un gran tema que quizá amerite mejor un mega artículo súper bien estructurado que implicaría datos de fuentes confiables, críticas objetivas y demás … y ahora no quiero hacerlo… Pero conocerlos fue un gran shock, y por muchas críticas que yo pueda tener a su no-sistema, y a sus intenciones,  no dejan de ser unas de las más inspiradoras de todo el mundo de toda mi vida, y una de las más bellas, ya que sus vidas por sí mismas son un acto poético (copio esto del acto poético de la peli Caótica Ana de Medem)…

La cosa es, que por un tiempo consideré ( y sigo considerando) la posibilidad de dejar el dinero. Ser congruente implicaría que hiciera muchas cosas que ahora, (hagamos un megaloop tautológico) justamente por querer ser congruente no haré.

A veces pienso que muchas cosas podrían cambiar si el cambio que buscamos, primero lo lleváramos a cabo en nuestro corazón. Sí, aunque suene cursi y facilón. Pensar en aportar algo al mundo tiene que venir de la mano de saber que muy posiblemente nos equivocaremos, puesto que no somos perfectos, no somos un mesías que va a enseñar a otros a vivir “mejor”. En realidad, creo que tendríamos que ser muy muy exageradamente muy humildes para no tener que decir a otros nunca -qué hay que hacer-. Nos falta mucho aprendizaje, al menos a mi cerebro y a mi corazón nos hace mucha falta.

Pero seamos realistas, ( está bien ser idealistas, pero los idealistas buscan construir comunidades armoniosas y cantan canciones a la luz de la luna y bailan, y después se ven sumergidos en un montón de problemas que no previeron, porque prefirieron pensar que “todo estaba bien”) y ser realistas significa para mí, ser optimistas pero conocer a fondo la complejidad humana a la que nos enfrentamos. Y basándonos en esa complejidad humana, habría que desenredar nuestro nudo interno, y entonces sí, TEJER un nuevo tapiz humano.

¿Cómo voy a cambiar el mundo? Bueno, ya no decir cambiar… ¿mejorar? ¿cómo demonios se hace eso? Para ser sincera, soy un ser humanos entre miles de millones, sin importancia y más vulnerable que nada. Mi cerebro podría ingeniárselas para tener un plan inteligente y luego, mi corazón podría dar el sato hacia lo desconocido… ¿? Porque sí… no es posible no tener equilibrados los dos y pretender “hacer una diferencia”.

 

Creo que si todavía hay algo que hacer, eso que se tiene que hacer sólo puede hacerse si lo hacemos TODOS JUNTOS. Y eso implica muchas cosas. No podemos construir una comunidad en un par de meses, y luego otra, y otra, y abandonar todo ( uff ya me puse personal) trabajar en comunidad NO es sencillo, y sí, a veces sí necesitamos permanecer juntos, haciendo a un lado muchas veces incluso sueños propios, ( se supone que buscamos todos un sueño en común; el bien común) ¿porqué no aprender a hacer a un lado nuestros deseos, flaquezas, miedos… para ir en pos de algo comunitario? No creo que seamos seres individualistas, egoístas, solitarios… necesitamos de OTROS … joder, es dificil incluso para mi querer aprender esto.

Trabajo con muchas personas todos los días, y siempre hay una parte de mi que se enoja por las diferencias, que se desespera y quiere mandar todo al carajo, pero entonces pienso; Es muy difícil que un proyecto salga adelante, seres humanos lo hacen posible, yo sola no habría podido construir lo que se ha construído en la cooperativa Tzibal, por ejemplo. Ese ejemplo me sirve de mucho. Aprendo cosas todos los días, cosas que en la escuela jamás imaginé que tendría que aprender, hablar con diferentes personas, aceptar responsabilidades, tomar decisiones todo el tiempo, y tomar siempre, en cuenta a los otros. Sin los otros, yo no soy nada. Y entonces pienso en mi depresión (ja, siempre la menciono) cuando estuve deprimida, quienes estuvieron conmigo fueron otros. Familia, muchos amigos, terapeuta, y luego nuevos amigos, contactos, diálogos… hasta que sentí en serio, que los seres humanos somos una gran familia, y que es estúpido sentirnos solos cuando siempre hay alguien cerca para asomarnos mutuamente e los universos propios y sanarnos… el uno al otro. Siempre ha sido así y tengo fe en los grupos y en la comunidad por eso. Claro que no todo es perfecto, porque estar en compañía del otro requiere de mucha sabiduría. Y lo veo todos los días con la tolerancia ( es muchísima) de mis compañeros, y la mía, (que no es tanta), no nos amamos, no nos decimos cada hora; te amo, y amo al mundo, pero seguimos al pie del cañón, llegando por las mañanas, apoyando cuando se necesita, escuchando, etc etc etc

Creo que el amor no cabe en una sola palabra, y quien repita hasta el cansancio; te amo, amemos, amor, amor… más bien intenta convencerse a sí mismo de que ama, porque, amar es un verbo que se conjuga ¿cómo dicen? en el presente… y para conjugarlo se necesita de mucho esfuerzo, si se quiere amar de verdad. O bueno, esto suena muy exagerado, pero quizá uno no sabe que ama hasta que mira atrás y se da cuenta de la transformación y la cantidad de esfuerzo y trabajo que trajo consigo ese amor. Amar no es sencillo, amar de verdad al menos.

Pero mi plan es; NO HAY PLAN

El plan se construye todos los días, aprendiendo cosas nuevas, de nuevas personas, creciendo juntos. Y lo que he aprendido es que .. (ja, cómo explicar tanta madre?) que para cambiar una realidad compleja se necesita muchísimo esfuerzo. Primero adentro, en el corazón, en el cuerpo, después aceptando y aprendiendo a vivir en comunidad, y entonces, trabajar mucho. El dinero va a desaparecer… no creo, un día en que no haya más enfermos mentales, asesinos, personas tristes, (los asesinos son generalmente adultos que de niños fueron abusados) el día que las personas aprendan que la felicidad está en un abrazo y un paisaje. Y el día que el complejísimo entramado socio-económico no funcione gracias a flujos de trabajo, distribución y producción de bienes y servicios tan injustos. No es tan sencillo como decir; dejemos de usar dinero. En el campo, en la sierra, donde hay otras leyes de vida, quienes se vean afectados por la desaparición del dinero no se van a quedar de brazos cruzados, y ésta revolución generará más muertes que armonía. Ojalá el corazón humano fuera puro, limpio y amoroso, desafortunadamente no lo es. Antes de dejar el dinero tenemos que sanar. Y la sanación tomará muchísimo tiempo, ya que NADA se construye de la noche a la mañana.

Sin embargo, si mi trabajo sirve de algo a ese proceso, seguramente seguiré haciéndolo. No voy a cambiar al mundo, ya he dicho,  no voy a sacrificar mi vida por un proyecto ingenuo que será en vano, no quiero abandonar personas, proyectos, trabajo ya hecho. Quizá es porque soy mujer, y las mujeres conocemos el secreto de la siembra; el tiempo.

Ya no sé qué sentido tenía el post. Hoy iré a meditar, luego a una comida sanadora ayurvédica, luego a un círculo de estudios arquetípicos, y después a celebrar el cumpleaños de una querida amiga.

La verdad es que no sé a dónde voy… ni si tengo razón, sólo sé que mi corazón anda contento

 

“Si entre las muchas verdades eliges una sola y la persigues ciegamente, ella se convertirá en falsedad, y tú en un fanático”. 
Ryszard Kapuściński

 

 

 

 

 

 

 

 

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Un comentario en “Entonces el plan es… ¿cuál pinche plan?

  1. Hola, por fin logro leerte un poquito.
    Me interesa lo que dices y como lo dices. En ciereta forma yo me resisto a la comunidad porque neceeo con el tema de estar donde no quiero estar, que es otro tema, pero coincido con que no es tan fácil hacer un cambio, como decir, no como miel porque es maltrato animal, porque, a mi me caen bien las abejas y todo, pero me preocupa más la explotación laboral que se da en el campo, siento más empatía por los humanos y entonces no me parece sencillo consumir alimentos de manera responsable sólo con la premisa de ser vegano o comer sólo orgánico, y un largo etcétera con muchos otros temas.
    Como en la educación de mi hijo el plan es que no hay plan, porque se va sabiendo en el camino, lo que da un poco de vértigo.
    En fin…
    Te seguiré leyendo.

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