naa de naa (amores imperfectos 2 “el sublime” )

¡Nunca es suficiente!  El clima está frío a veces el sol brilla muy fuerte, la ciudad como siempre, yo, un caos como siempre. Aunque el proyecto en el que estoy desde hace un año me emociona, me inspira y me enseña mucho, tuve que tomar una dificil decisión; seguir dándole todo mi tiempo y energía y dejar de lado mis proyectos, o dejar de lado mis proyectos que me hacen sentir viva, y abandonar mi vida al cauce capitalista de los días. Ajjj, sí, odio aceptarlo, pero tratar de dar a luz al mundo un proyecto que paga renta es un desmadre si no se tiene una visión materialista del tiempo/cosas/personas.  Y yo no la tengo, y cuando la tengo me asusta aporque resulta ser muy capitalistamente eficiente. 

Así que los proyectos se vuelven más yo; y mi tiempo también. CAOS Sabía que esto pasaría, me dejo libre de presiones burocráticas y llego al desierto mágico de la dispersión… agricultura urbana que no entiendo aún, danza que apenas retomo, escritura que no sé si ya se me pudrió adentro… Sólo puedo expresar esto; ¿where the hell is my life going? 

Pasando graciosamente por uno de mis momentos de inspiración por la investigación religiosa, y teniendo interesantes encuentro con un ex (antes ex malo, hoy ex redimido santo) me he dado de frente con la idea extrañísima del perdón. 

Llamémoslo perdonar, o sanar, o aprender. No tiene que ver con que alguien superior espiritualmente a otros, lo perdone… si no con que todos somos igualmente humanos estúpidos y todos nos equivocamos mu Y cho. Así que más allá de pensar en perdonar, pienso que podemos aprender a aceptar que “el otro” es un ser humano que no tiene porqué cumplir con nuestras expectativas.  Y cuando se trata de alguien valioso para el aprendizaje y el camino largo divertido y ácido de la vida, vale mucho la pena perdonar. 

Pero, y he aquí mi súper aprendizaje magnífico, cuando se trata de alguien que por su tozudez no dejará de cometer los mismos errores e mucho tiempo, lo mejor es perdonar, DE LEJOS y no volver a estar en contacto… 

Pero ese no es el caso del amor imperfecto que llamaré; Sergio, ja, porque igual, así se llama y qué más da. 

Amores imperfectos 2 “El sublime”

Yo acababa de entrar a la universidad a estudiar letras francesas, porque según yo, eso sí estaba a la altura de mis auto exigencias mentales y no como la danza … (¿what the fuck!!?). Tenía el cabello largo y mi vida era igual de aburrida que ahora. Igual, pensaba que cualquier cosa, era el acontencimiento más trascendente del mundo… así que estaba en un grupo de lectura. Conocí a Sergio un 18 de agosto del 2006, en la primera reunión de dicho grupo. Se me acercó y me dijo; ¿tu eres Isadora? yo estaba sentada en una banca leyendo aburridas copias para la escuela. Hablamos de muchas cosas, leímos algo de Borges, el cuento del Minotauro, creo, y no me fijé tanto en Sergio esa vez. Pero la segunda vez en la reunión de lectura, habiendo leído a Cortázar habiendo discutido todo cuanto mi dispersión me permitía, y después de quedarnos solos porque todos se fueron y él y yo platicamos, y pedir otro café, y la tarde de sábado… de repente me quedé viéndolo a los ojos, (que eran muy negros) (son, sigue vivo) y me di cuenta de que “oh oh”

Así que (y aquí voy a quemar mi táctica mágica de ligue) un día le escribí y le dije que me gustaba y que le iba a escribir cartas, y que si le molestaba me avisara. (ja ja) Como no le molestaba, dejó que le escribiera cursis cartitas con no muy claras referencias románticas. Y poco después empezó a contestarme mis jaladas. El día que me dio la segunda carta (joder ya no me acuerdo cual fue el primer beso, bueno, gajes del tiempo)  creo que quedamos en salir, y, (ah sí ya me acordé) ese día nos besamos junto a su coche.

Todo amor imperfecto alguna vez tuvo la potencialidad de ser pefecto. Sergio, músico clavadísimo en su música, aspirante a estudiante de letras, yo, que ya no quería pensarme bailarina, estudiante de letras, éramos la pareja perfecta. Por unos meses. Podíamos discutir acerca de cualquier cosa, música, libros, música, libros, chismes, libros… … Yo no sé, quizá era sólo que funcionábamos bien orgánicamente. A veces conoces a alguien que se mueve, habla, piensa, te mira de una forma que parece que sin bailar ambos se vuelven una danza armoniosa. Así era con Sergio. Nuestras personalidades se conectaban perfectamente bien por sus partes más vulnerables (albures aparte) Su orden general de metrónomo y mi deseo de mínimo órden funcionaron bien unos meses, hasta que poco a poco me empezó a desquiciar su pulcritud, y todo es que jaja, simplemente ignoré desde el principio. Pero la cosa era idílica. Escribía todos los días en mi libreta cosas como “esto es taaan fuerte” y demás cursilerías “sublimes”

Clarissa Pinkola dice en su libro de Mujeres que corren con los lobos que cuando una mujer ignora su parte salvaje empieza a marchitarse, yo intentaba a fuerza de escuelazos domar lo que tenía adentro. Creo que nunca voy a poder ser ordenada y vivir formalmente como todos esperan. Darme cuenta de eso me trajo muchas crisis, pero cuando me liberé de ciertas cosas aprendí a vivir de una forma más plena y creativa, y más feliz. El pobre Sergio vivió esas convulsiones que traía la intuición para decirme que estaba abandonándome a mi misma para ir en pos de otra que ni siquiera me gustaba. Definitivamente me desquiciaba no poder bailar, no tener libertad para escribir, ni valor para buscar “otra cosa” que me hiciera sentir más satisfecha.

Pero yo seguía enamorada de Sergio, aunque mi mundo y mis expectativas y mi identidad se estuvieran cayendo. Era muy triste ver cómo todo lo que yo había sublimado se estaba despedanzando con el resto de lo que yo pensaba que era mi vida.

Peleamos miles de veces por cualquier cosa. Hubo puertas azotadas, gritos, llanto, rupturas, reconciliaciones, forcejeos, cuchillos, llantos, pedir perdón, llanto. Fue agotador. Hasta que él se fue a Nueva York (huyendo?) y yo me quedé sumida en la peor nígredo de la historia isadorezca. Cuando volvimos a clases yo ya estaba, después de un duro ramadán (era musulmana, ejem,) muy delgada y débil para lo que iba a pasar. Nos volvimos a ver y medio regresamos, pero medio nos detestábamos, alguien, (aún no encuentro al maldito ser que cuando lo vea destrozaré todos y cada uno de sus huesitos) mandó un mail haciéndose pasar por mi, a una chica, la chica se enojó, Sergio se enojó, malos entendidos por doquier… luego Sergio empezó a andar con una chica ( a mis espaldas pues, yo estaba este… loca y desquiciada sí, lo acepto) y cuando me enteré;

Me encabroné, hice un grave berrinche y me fui de la ciudad… leer (cosa que cambió mi vida por completo) Viví aventuras playeras, nadé mucho, fui muy feliz, pero no lo olvidé. ¿Qué es eso de olvidar? Uno no olvida… además, yo tengo que aceptar esto. Había hecho todo ese drama porque al menos algo que me había enseñado la literatura era que un amor romántico nunca se olvida, yo no quería que Sergio me olvidara, así que pensé que no importaba cuanto se quisieran él y “la nueva ella” nada de lo que hicieran sería más grande que mi mega drama. Y así fue…

Mouajajaj

-Muy pronto clases de maquiavelismo en la Cooperativa Tzikbal…-

Un año después, cuando yo ya había regresado al D.F. mientras revisaba mi correo una noche encontré un correo de él. Sergio. Sergio quería verme. No respondí. al día siguiente lo mismo. Sergio quería verme. Nos vimos, lo vi en un café, me contó que había terminado con “lanueva ella” ya entonces “la nueva ex”. Yo no supe qué pensar. Sólo sé que de nada valió tanto odiarlo, maldecirlo etc, porque a la semana ya estábamos “juntos” de nuevo. Y un mes después nos dimos cuenta de lo absurda que era la idea. Ya éramos demasiado diferentes. Y todo entorno a nosotros resultaba muy extraño e incómodo…

Así que rompimos.

Cortamos contacto.

Hasta que él tuvo otra crisis de ruptura y yo le dije; ¿lo ves? te lo mereces! y luego me arrepentí.

Y luego yo tuve una crisis de “creo que me enamoré de un freegan” y él (él no es tan monstruoso como yo) me dijo; ve con cuidado. Y así… extrañamente, quien yo pensé sería mi eterno némesis, (uffff ¿qué onda con el dramatismo? por eso no es bueno leer a Bronté) en realidad es una persona bellísima, que me causa mucha ternura, que es un excelente amigo, del cual es hermoso no estar enamorada. Por tercera vez.

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