A media semana

Hoy, aunque es miércoles, tengo un poco de tiempo por la mañana para hacer “mis cosas” las cuales consisten en respirar profundamente, hacer un poco de yoga, tomar café tranquilamente, leer el peiródico… y revisar mis plantitas. Sólo son dos macetas, jaja, pero todos los días me convenzo del gran aprendizaje que hay adentro del cuidado de las plantas. Antes pensaba , es lindo sí, sembrar cosas, pero hasta ahí, no como ahora.

Nunca había (bueno, quizá en el kinder) sembrado nada desde la semilla. Es muy conmovedor ver cómo adentro de una materia “seca” y diminuta, existe la información necesaria para que crezca un organismo con color, olor.. textura… Además de regarlo, me he ocupado de cuidarlo de el granizo, llevarlas al sol, trasplantarlas a macetas más grandes, y acomodar la tierra para que los tallos soporten el peso de sus hojas.

El otro día en la coop había unas personas geniales hablando de permacultura. Hablábamos de cómo el sistema nos enseña a competir, y a tener que defendernos del otro y luchar luchar luchar por la supervivencia. Cuando una planta crece, lo hace gracias a la colaboración infinita entre todo lo que la rodea. El aire, el agua, la tierra, el sol, y todos los organismos y minerales que hay alrededor.

La vida crece y persiste gracias a la colaboración. No es que los bosques existan gracias a que alguien los cuida, pero al menos existen gracias a que el ciclo de la vida continúa donde ellos nacen.

Tomando en cuenta el infierno latente en que vivimos, ( hay millones de personas sufriendo en el mundo por hambre, violencia, injusticia)  es muy necesario recordar lo que la vida en la tierra tiene que decirnos. Creo que de mis padres aprendí lo que significa el cuidado y la protección. Quizá no necesitamos tener hijos para saber que podemos cuidar a otros y protegerlos, procurar su bienestar, sostenerlos anímicamente, cuidarlos, así como podemos cuidar de una planta.

Quizá de eso se trata el amor. Es muy sencillo decir que amamos, pero el trabajo, el cuidado y el esfuerzo que conlleva el amor, no es fácil de realizar.

También las plantas requieren de paciencia. Muchos falsos egos ídolos hablan de “vivir el ahora” como si eso implicara desentendernos de la realidad del otro. El cuidado por los otros toma tiempo, y requiere de fe en el futuro. Fe en que lo que hacemos por el otro tendrá una consecuencia buena.  En ese sentido, una semilla es una promesa, y esa promesa sólo va a desarrollarse con cuidado y colaboración. Todas las promesas apuntan hacia el futuro.

No sabemos a dónde vamos exactamente, como las plantas que crecen con un ímpetu como si no fuera a haber sequías ni tormentas. Así todo lo que hacemos, siento, necesita tener una promesa que apunte hacia un futuro positivo, y en esa promesa puede sostenerse el amor por lo que hacemos. Así, cuando se trata de “cambiar al mundo” tampoco sabemos si lo que hagamos sirva de algo, pero no por eso dejamos de intentarlo, ni dejamos de regar y tener fe en lo que sembramos, como si no fueran a venir sequías ni tormentas. Los bosques necesitan de la locura para crecer, los locos no tenemos miedo.

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5 comentarios en “A media semana

  1. … comparto tu sentir, en éste día mercurial, donde el día brilla con una suave sombra, sonrío por compartir contigo experiencias de vida…

    Abrazo la sincronía que nos hace sonreír locamente, porque sabemos, que las ideas gobernantes, son una impostura!

    ¡Todo a su tiempo Isa, el momento en el que estamos viviendo: es único y maravilloso!

    Te abrazo con el cielo nublado.
    con cariño de Luna Llena:

    iLuna

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