Querida Hermana

Querida Hermana.

Pusiste tu dirección de correo una vez, hace muchos años, muchos muchos años, en un papel pequeñito un día que veniste a mi casa y comimos un arroz raro con ensalada. Yo no te conocía, pero entraste con unos lentes gigantes como de mosca fashion por la puerta, y pues, te saludé. Luego te fuiste al otro lado del mundo, y empezaste una nueva vida, llena de colores, de la que yo sabía porque ponías fotos de tí misma en la fotito del messenger a cada rato, y todas eran diferentes y en todas te veías tan bonita. Y yo pensaba que sólo alguien muy auténtico y segur de su creatividad podría compartir de ése modo esa manera de verse a sí mismo, un poco en un espejo, un poco a través de un cristal que se transforma porque cuando uno se toma una foto a uno mismo reconoce algo en sí. Reconoce el mundo, y hace un guiño al universo. Poco después yo estudiaba algo muy a la fuerza todos los días y pasaba mucho tiempo en la computadora. Era mi rutina, bailar aún un poco en videos de danza urbana, soñar con una vida libre, preparar café, la universidad, los libros, los libros la cama, la ruptura inminente de un novio al que quise mucho. Y tú al otro lado del mundo haciendo ecos de las pequeñeces de cuando uno mira al otro y ése otro ya no tiene fuego en la mirada, pero uno sí, está lleno de soles, y duele la desproporción, mucho, y uno llora y se retuerce en las noches, por esas pequeñeces que cambian totalmente nuestra forma de ver el mundo. En mi caso mi llanto se volvió poesía que corría encima de nuestro puente.Y soñé con ser poeta y con cambiar al mundo a través del lenguaje, y a través de Montaigne, y las esferas que caen a la realidad como gotas de lluvia llenas de significado, para que florezca el mundo en cuerpos y en canciones. En tu caso, el llanto se volvió otro viaje que llevó a otro viaje que llevó a otro viaje, y yo siempre viajé contigo y vi todas esas olas atrás de ti en esos mares, diminutas comparadas con las olas de tus palabras y tu sonoridad oscura y luminosa.

Y luego pasaron los años, las materias, las letras francesas, los cambios de carrera, los ecos demoníacos en la habitación de hasta arriba en el tapanco donde una voz se vuelven dos y así. Y las nuevas rupturas, y las peleas en la costa. Y mi entrada a la nígredo que dolió tanto, y que bajaste, conmigo, qué valiente eres!. Y que saliste conmigo también, cuando salí del mar al fin. Y vino luego la noche más noche y lo negro más negro que el negro. Y también estabas ahí, al otro lado del mundo, sí, pero aquí. Hoy estoy segura de esto que diré. Pero antes sólo intuía que tenía un universo adentro, que molestaba por estar en silencio, pero que estaba adentro, profundo, como la piel más genuina de las tripas de alguien que nunca quiso vender sus entrañas al mejor postor ideológico. Eso sería entregarse al vómito del mundo gris, a la podredumbre de los anarquistas vendidos, de los disidentes redimidos.

Pero no es tan fácil andar por el mundo con entrañas raras estando solo. Es raro, cuando te conocí pensaba que el mundo podía ser un jardín de juegos, pero no estaba segura, luego de pronto ya estábamos jugando y ya no estaba sola en mi soliloquio, solitario, ermitaño, diminuto, moderado. Ya podía pensar que el mundo que conozco, cómo lo conozco, quién soy, no está definido y sí está definido, y eso que es esencia de todo pensamiento no es reductible a ningún pensamiento, y la estética de la razón existe, y siempre se transforma. A veces quiero golpearte porque abriste un portal y lo dejaste abierto, y ya abriste otro y otro, y quiero poner atención a todos los seres que llegan de todas esas puertas como cuando los viajeros llegan a una aduana y abren los ojos muy muy grandes admirados por el extraño mundo de la central de portales que se ha vuelto todo eso que te escucha te observa y da cuenta de tu vida. Y todos pasan tan rápido y tan lento, y yo con mis propios engendros del presente quisiera decirles que se esperen porque quiero escuchar los tuyos saludar y hacer su tesis frente a mi, todos, cada uno de ellos, sí, que todos se realicen a través de una obra, una idea, un hijo, una escuela, una receta de cocina. Cuando me canso cierro los ojos y te imagino en una Italia de caricatura y digo en voz baja “ah sí ésa Italia que existe” y cuando despierto ya todos están revueltos, los engendros, y tus hijos de piel de música, y unos se han dividido, otros se han amotinado, otros hipnotizados dibujan espirales en el cielo con sus ojos de pincel. Otros han muerto -por fortuna, siempre- y de repente ya existe otra ciudad tipo Calvino, una adentro de otra, una sobre cada superficie, de cada calle, edificio, café, mesa,cama. Y todo ése mundo hecho de todo lo que existe es nuestro patio de juegos.

Por eso ya no creo que el mundo sea un lugar solitario, pero sí creo que tendrías que tener un empleo muy bien remunerado de programadora de almas que no quieren ninguna programación. Te responsabilizo de hacer de mi visión del mundo lo que es ahora. Creo en la empatía y todas ésas cosas. Y en la infinitud. Y creo que nunca vale la pena no compartirse, siempre es hermoso abrir, dejar ver, y cuando se oculta, se oculta para revelar. Y ahora todas esas ciudades interiores me dicen qué hacer cuando me siento perdida, porque siempre habrá un conflicto en el mundo de afuera gracias a que nuestra lógica aristotélica (creo que esa es) que nos dice que A no puede ser NO A, pero siempre tengo mi voz de adentro que se sale por la frente y me mira pensarme y se calma, y dice, solamente es otra mente y ya. Y es eso. Que no sólo la mente nos construye, ni el lenguaje es siempre racional. Puede ser una canción que uno canta a solas en la regadera, gritando, besando al guitarrista que no existe, o que murió en el mar.Y esa canción, igual que el mar, es eco del todo, y de nada sirve tratar de controlarla, siempre somos un ruido, que se vuelve música, y como dice Octavio Paz, que dos personas son sonidos que se vuelven rima, y cuando se aman riman, y se hacen canción, y la rima siempre es sonrisa, o algo así, así te escucho. Incluso cuando te digo en mis mañanas que son tus tardes, -me tengo que ir a bañar, porque ando corriendo. Sí, ahora soy corriendo, un tiempo fui una falsa quietud adormecida, y sin tu voz y tus ánimos todavía lo sería así que no puedes quejarte nunca de tu obra de hacker de conciencias dormidas, así eres, acéptalo, y confía en eso, y no dudes que eres mejor que Anonymous y esas cosas. Gracias a tu locura sé que en las ciudades de adentro siempre habrán revoluciones que empezarán con el arte. Y sé que el arte nace de una mujer, (también del hombre, hay que darle chance) pero tú sabes mejor. Yo no quiero hacer una revolución, las tengo adentro, sé que no estamos solos, y que la dignidad anida en el intento. Y si me muero antes, no me importa, hemos sembrado semillas muy profundas difíciles de contaminar. Invisibles a los ojos de los grises.

Y bueno ya sabemos que el mar, que los cambios que si la vida es un reto, creemos, y/o vivir enamorado, tratar de dibujar la propia vida para que no se escape o al contrario. Y posiblemente ya sabemos todo.Y ahora te vas a graduar, y a mi me está creciendo otra vez el pelo. Buenas noticias. Sobrevivimos al riesgo de ser nosotras mismas. Todas las cartas que la gente hace a la gente que ama acaban diciendo que “sin tí mi vida no sería igual”. Y no, yo no voy a terminar diciendo que “Yo no soy el otro, pero no puedo ser sin el otro.” Emmanuel Lévinas, porque ésas cosas son snobs. Pero quiero decir que Lo real pertenece en todo caso al ámbito de lo que tiene el poder de actuar. La verdadera ciencia es la ciencia de la acción, de la actividad. Si no hubiese poder de acción, nada sería, pues por el poder sucede todo lo que sucede. El Ser y su poder de acción, es decir, la aparición de sus apariencias ( objetividad ) se co-pertenecen. Su actontecer es en vista de sí mismo, y para sí mismo. Entre “sujeto” y “objeto” sólo cabe una lúdica relación estética. El acontecer es el rostro del poder ( Ser ) y que  Es inaceptable el postulado que defiende la correspondencia isomórfica entre “realidad”y “lenguaje” El lenguaje no puede sino encontrar su animación en el movimiento de la metáfora. La metáfora es el intento para forzar al lenguaje a decir aquello que no dice y así, eventualmente, permitir que la “realidad” luzca por sí misma en su silencio pues lo que es la condición de todo pensamiento no es reductible a ningún pensamiento. Nietzche recomienda tener un oído trascendental para escuchar lo no dicho por el pensamiento para escuchar lo que querría permanecer en silencio.

Así que después de leer esto, puedes guardar silencio, o desobedecerme y cantar, y desobedecer a todos, y luego si quieres puedes oír ésta canción. Cuando piense dentro de cinco segundos lo que sería mi vida si tú no fueras parte de ella, trazaré un camino delgadito y débil en el tejido espacio tiempo con mi voz pensamiento; sería otra. No sería ésta Isadora que quiere transformarlo todo, y saltar tantas veces como sea necesario, o aprender a saltar nada más, porque la mayoría de las cosas más valiosas que me ha enseñado la vida las he nombrado contigo. Y nada puede compararse a eso. Construirse una vida, encima de un puente de palabras, al otro lado del mundo, mientras dos universos hacen un big bang, pequeño, lleno de semillas, no tiene un par estético, ni espiritual.

Te quiero Val. MUCHO. Mucho…

PD. No te diré gracias porque ya es mucho cliché. 😀

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