Quiero ser actriz porno (feminista)

Muchos prejuicios se me cayeron al piso (como si se me hubiera caído la falda-pantalón -para no hacer polémica con la vestimenta) cuando la función de cine  terminó y unas cien personas dentro de la sala del Teatro bar El Vicio aplaudimos juntas.

Habíamos visto cine porno feminista. Detrás de mi unos amigos que también fueron a la función reían y cuchicheaban. Yo estaba llena de ideas nuevas y sentía que había encontrado ¡mi nueva vocación! aunque se me fue pasando y no hice nada de porno ni machista ni feminista (triste pero cierto). Sin embargo sí hice algunas porquerías divertidas.

Cuando todo acabó todos estábamos sudorosos jadeantes y sedientos. Apenas hacía poco más de una hora que había visto entre cortos y documentales varias escenas de sexo explícito. En la primera, Headshots, de Jennifer Lyon Bell,  un close up nos muestra el rostro de un hombre joven que recibe sexo oral de una mujer que en principio le dice, mientras apenas si cruzan palabra: “I do this because I like it” o algo así. No era muy emocionante pero ya saben, mucho análisis cinematográfico para notar que sí, el porno hecho por mujeres “Sí piensa en los sentimientos y no sólo en la penetración”. Según.

En otro cortometraje una pareja de actores decide in situ tener sexo a media función. Un divertido guiño el que la directora hacía al público (osea nosotros) cuando en la pantalla la cámara enfocaba al público que presenciaba la obra de teatro pasada de tono ya en plena penetración con condón y todo. Sí, en la peli el público era un sector intelectualoide de uno de estos países fríos muy cultos, y muy difícilmente se inmutaba al ver esa pareja querendona en escena, ahí mero enfrentito. Ridículo, me pareció. Nosotros quizá no eramos tan cultos pero sí estábamos todos serios analizando las imágenes. Menos Ximena y Fabiola que se morían de risa.

La sala estaba atiborrada de intelectuales, escritores, académicos y así. ¿Sólo en estos contextos se valida el erotismo visto desde un enfoque femenino como algo cultural digno de “observarse” con cuidado y respeto? Rayos… por momentos me parece que sí.

Aunque la mayor parte del tiempo estuve pensando que mirar porno feminista era una de estas construcciones posmodernas meta narrativas snob y que además hacer un encuentro donde el público es de reducidos sectores no tenía mucho sentido (  la verdad hacer del conocimiento un valor elitista o de círculos privilegiados me provoca desesperanza y ansiedad ) al final de la función, un documental en particular me conmovió mucho.

Era un video porno feminista anarquista punk. La directora Marit Ostberg, en un documental que se proyectó después del video ahondó en los detalles de ese trabajo, en detalles de las actrices, de porqué hacer porno feminista, en qué contexto, qué sentía al respecto… todo. Todo explícito ahí en nuestra cara.

El video porno anarco-punk en principio me pareció shockeante (ya sé que tengo adentro alguna nenita victoriana que detesta la música con muchos decibeles, el ruido y las cosas feas) Iba más o menos así:

Una mujer delgada, muy blanca, con pelo corto estilo mohawk, se masturbaba mientras decía que ella y la amante de su novia compartían muchas cosas. La mirada de la novia, el placer y cosas así. La voz en off se mezclaba con los dedos inquietos, y de repente la chica se levantaba, se vestía y salía por la calle, rayando las paredes con una llave y caminando con sus botas de cuero color negro. (Creo, ya no me acuerdo pero en mi mente así funciona).

Entonces llegaba a un Squat, o una casa ocupa, por lo que parecía, y encontraba en una habitación a su novia: cogiendo con otra. Después, golpecitos sado por aquí, golpecitos sado por allá, terminaban las tres en una orgía muy divertida. Las tres tenían costumbres tremenditas. Fisting, Bondage y demás curiosidades escandalosas paras las nenitas no victorianas que todos llevamos adentro pero que son las nenitas más divertidas y puerc.. bueno ya me callo.

Las chicas terminaban en una hermosa escena de reconocimiento mutuo y comprensión y atención a los orgasmos propios y ajenos. La chica tercera en cuestión se levantaba satisfecha y se iba. Fin.

Pero eso no era todo. Después un documental hecho por Marit, hablaba de lo que había detrás del video. Esta es una lista de cosas que me acuerdo que me llamaron la atención:

  • Las actrices tienen el derecho de decir si se sienten cómodas y si les gusta lo que están haciendo, porque de lo que se trata es de que sientan verdadero placer. Así que están presentes en el proceso de edición.
  • Las actrices (y los actores) tienen derecho a sentirse cómodos en sus cuerpos.
  • Las actrices y los actores no participan en dinámicas sexuales o estéticas en donde la dominación y el abuso sean el mecanismo de interacción implícito que vemos en el porno machista de costumbre.
  • El cine porno feminista no responde a una industria (eso es lo que dijo Marit pero luego investigué y vi que sí, las feministas y todos caemos en círculos viciosos de obediencia a la industria sexual) así que los cuerpos no son objetos y el obejtvio, según Marit, no era el dinero.
  • Las actrices tienen buena salud. Y me detengo en este punto para contarles lo que más me llamó la atención de este documental de Marit Ostberg.

Una de las actrices del corto porn feminista anarquista punk, contaba que ella empezó a ser feminista anarquista punk actriz de porno (¿no aman la era super aglutinante de las categorías sociales de lucha? bleh) cuando llegó a vivir a un squat y comenzó a hacer Dumpster Diving. Eso.. Dumps… significa que grupos de personas se alimentan de los desperdicios de la sociedad con sobre producción de las grandes ciudades como una forma alternativa de vida que no esté adscrita (según ellos) al “capitalismo”. Luego les cuento mi opinión sobre el dumpster diving, pero, la actriz comentaba al respecto de esta práctica alimenticia que desde que se alimentaba de comida orgánica super sana (esa que de forma industrial sólo puede producir la sociedad sobre productora capitalista del diablo que tanto criticamos), se encontraba en mejores condiciones de salud. Y en mejor relación con su cuerpo.

Y esto fue lo que más me sorprendió de todo.

Un movimiento reivindicador de un erotismo construido por personas que pensamos que los estereotipos y los roles impuestos dan hueva, tiene que tomar en cuenta la salud. (Bueno, puede considerarlo) ¿Qué babosada no? Que me haya impactado tanto… pero el erotismo y el auto erotismo se experimentan en cuerpos. Estos cuerpos nuestros, necesitan salud. (Depende, no generalizo, hay quienes sienten placer dándose al traste) La salud ahora, en muchos casos está minus valuada por una sociedad que exige al ser humano cánones de belleza, entre otras cosas, que no corresponden con su realidad. Muchos vivimos insatisfechos con nuestros cuerpos, los comparamos, y nos dejamos moldear por una industria cosmética  y machista que pertenece a una espiral de violencia y dominación.

Al final de la muestra, de las pláticas surgidas entorno a ella y a un interés nuevo por el porno y nuestra forma de ver y construir el erotismo me doy cuenta de que en el sexo, en el tabú, el mito, el instrumento de control, el instinto, hay un potencial para buscar algún tipo de libertad. No es que quiera ser actriz porno feminista o marxista o ecologista (aunque se me ocurren cosas) pero me ha gustado pensar en mi cuerpo como un espacio humano, político, social, y yo gobierno en él. Y asumir mi soberanía corporal, por más cliché que suene me hace pensar en la libertad el derecho y la soberanía de todos los demás cuerpos. Además de que es un placer escarbar en al teoría sobre el género y las formas de vivir el erotismo de conocidos y extraños, algo sucede con nuestra manera de vivir-nos cuando abrimos esta puerta. (Bueno a cada quien le toca abrir la suya). El cuerpo es un espacio donde podemos construir. Donde construimos placer de maneras tan complejas e intrincadas como seres complejos que somos. Me pareció inspirador pensar en cuántos ámbitos de nuestra vida tenemos el derecho y la capacidad de elegir y buscar libertad.

Libertad señores.

Al carajo la decencia. Que viva el ánimo del quehacer feminista, una de las maniobras más liberadoras del siglo pasado y del presente y que ha influido en tantos campos de la vida humana.

A coger!

Acá hay algunos videos de Marit Ostberg: http://www.dirtydiaries.se/

(Ay me emocioné) ¿Ustedes qué piensan?

Anuncios

6 comentarios en “Quiero ser actriz porno (feminista)

  1. A tí lo que te hace falta es que te metan a 4 patas y te revienten salvaje y humillantemente. Verás que bien te sientes, de hecho lo llevas en los genes como todas.

  2. eso del porno feminista es una necedad porque ni siquiera existe. la pornografia es una sola y consiste en sexo duro, y lo disfrutan tanto hombres como mujeres… lo demas simplemente no es porno. una cosa es que te gusta la pornografia y otra que te guste lo erotico y que le quieras poner el nombre de porno, pero eso es tan desacertado como decir “me gusta el hipica pero sin caballos”.

Have you been there?

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s