Huracán Kyoto o Protocolo de Sandy

Hoy venía en la bici pensando en el Huracán Sandy y en los comentarios y las visiones que he visto al respecto en las redes sociales y sólo quiero decir dos cosas, la primera es que pensar en términos de castigo y premio pertenece al carácter judeocristiano (en su mayor parte al menos para los mexicanos) y los comentarios que dicen que los neoyorquinos se lo tienen merecido por su estilo de vida etc etc me parecen de kinder. La compasión y la solidaridad se pueden expresar sin distinción, aunque nuestros valores sean diversos. La segunda es que si bien existe una responsabilidad focalizada en una nación que hace difícil compadecerse por sus tragedias, las individuos que las sufren no son los meros responsables de esa tragedia mayor que es… pues, el desmadre del mundo. Aunque parezca. Tampoco señalar nomás sirve de mucho. Otra cuestión a resaltar es que no sólo EU ha sido afectado por este huracán sin embargo tiene mayor visibilidad que otros países menos desarrollados en donde sus estragos han sido incluso peores.

Es verdad que Estados Unidos es uno de los mayores productores de gas invernadero y que no ha firmado ni lo hará el Protocolo de Kyoto. También es verdad que su nivel de producción y consumo es muy alto y que aunque esto, a los ojos de muchos pueda representar un ideal de éxito (éxito en términos materiales) para muchos otros, este éxito representa injusticias tales como la explotación de seres humanos y los recursos naturales. La velocidad con la que los Estados Unidos produce lo-que-sea  es ridícula si pensamos en la capacidad real de nuestro planeta. Y no. No hay otro planeta tierra ni un patio trasero donde poner los desechos.

Más allá del castigo están las consecuencias. 

Creo que muchos tenemos la idea de que cuando tiramos la basura ésta se va lejos a donde no podemos verla. Bueno, huracanes y desastres naturales, a pesar de ser fenómenos comunes en nuestro planeta se han visto agudizados por el calentamiento global. Por ejemplo en México, cada vez que la costa del Golfo es azotada por un huracán los estragos parecen cada vez peores. Si bien existen efectos en la vida humana que no podemos evitar o prevenir como en el caso de los terremotos, en el caso de los huracanes la mano del hombre juega un papel muy importante. En México los casos de deforestación sin control que los gobiernos estatales fomentan para obtener una irrisoria cantidad de dinero representan para muchas comunidades un grave problema. Los cinturones de bosques y selvas ayudan en ciertos casos a hacer que los suelos tengan una consistencia más firme que en caso de tormenta soportan los deslaves y los desbocamientos de los ríos. Entre más bosques y selvas perdemos, más desprotegidos estamos, y no sólo en cuestión de oxígeno. Hacinarnos en las ciudades nos hace ignorantes y apáticos a estas realidades.

Yo abandoné el intento de la comuna hippie. 

Lo último que quiero decir es acerca de lo que podemos hacer nosotros mismos para evitar el crecimiento descontrolado de los procesos productivos que dañan el medio ambiente y a nuestra vida. Yo no creo en la acción individual por sí misma. He conocido grupos con perfiles distintos. Todos accionan desde donde sus conocimientos, voluntades y habilidades les hacen posible. Es verdad que accionar es urgente, pero después de ver cómo algunos hijos de la posmodernidad (qué buen nombrecito ojete, qué mala soy) pretenden “al menos no ser parte del problema” me he desanimado mucho. Parece a veces que la disidencia se da en términos de rebeldía per se. El calentamiento global requiere de acciones inmensas que no pueden venir de individuos, y lo que es peor, a veces la acción individual hace de paliativo para muchos sectores de la sociedad que piensan que dejando de consumir carne, cosas, coches, es suficiente. No es suficiente ser vegetariano. No es suficiente dejar el dinero. No es suficiente quejarnos y dejar de usar zapatos. El mundo funciona de maneras complejas e intrincadas en donde la política global y la acción civil pueden interactuar si se diseñan planes concretos que impliquen soluciones no solamente en un ámbito de conciencia. La economía responde a modelos que si bien no son los ideales para el medio ambiente funcionan gracias a un centenar de razones. Y ahí está el punto. El modelo hiper consumista con altos niveles de producción funciona, la única manera de contrarrestarlo será creando modelos alternos que funcionen. Y que funcionen para grandes mayorías, no para minorías hipsters que pueden elegir qué alimento consumir porque son un sector privilegiado cuyas ventajas le permiten tener tiempo de pensar, y de pensar en qué comer.

A veces me veo a mi misma leyendo las noticias y enterándome de la nueva minera que se impone a sociedades civiles desorganizadas (por que las organizadas logran imponerse y sus victorias son muchas y son fabulosas pero los medios convencionales no las cubren) o del nuevo Dragon Mart que al igual que el resto de la hotelería industrial acabará con selvas, manglares y corales en la Riviera Maya. Están los coches, está el consumo, están los transgénicos. Las injusticias socio económicas. Los muertos. La realidad de nuestra distracción tiene un resultado final que no estamos acostumbrados a distinguir; es la muerte. Al final de la serie de procesos a los que pertenecemos y que fomentamos y perpetuamos consciente o inconscientemente no hay un basurero y ya. Hay niños explotados, familias separadas por las migraciones, especies extintas, sufrimiento animal y humano. Mucho dolor REAL. Y desde atrás de mi computadora, con la serie de pequeñas acciones que intento mantener para que mi huella de carbono disminuya cada día voy perdiendo dignidad. Soy partícipe de todo ese dolor.

Ya para terminar prometo no ser tan fatalista

No todo está perdido. Existen mecanismos formales e informales, políticos, civiles, económicos. Un tipo de resistencia que no se trata de un hobbie que tenemos cuando nos sobra tiempo. Tampoco la podemos comprar. No podemos comprar la corrección política ni ambiental. La solución está en la información, en la voluntad para estudiar los casos (afuera de la escuela es mejor, ejem) analizar las situaciones y romper el cerco social que nos ata las manos. No podremos hacer nada solos. Los países deben asumir responsabilidades ecológicas. Deben crearse marcos jurídicos que la sociedad civil está obligada a crear y vigilar. Las empresas y las corporaciones sólo ven por sus propios intereses. Yo me pregunto si algún estadounidense se ha planteado su responsabilidad política respecto al medio ambiente después de Sandy. Si no es así, quienes lo hayan hecho tienen el deber de hacer algo.  Debemos asumir el hecho de que este mundo tenemos el derecho de construirlo TODOS, sin dejar por comodidad, la tarea maravillosa o fatal de hacerlo, en las manos de otros.

Un amigo me dijo hace poco algo que me impactó mucho. Tenía en las manos un celular hiper moderno. (no lipovetskiano sino muy acá) y me dijo que si el celular puede hacer dos tres cuatro tareas, seguro el aparato de acá arriba (la cabeza, el cerebro)  también.

Nuestro cerebro es millones de veces más complejo que la computadora más avanzada que la raza humana ha sido capaz de crear. Asumamos nuestro lugar ya, por favor. Pasamos demasiado tiempo distraídos del milagro. Somos seres creativos.

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