El fin del mundo

El fin del mundo fue una casa en ruinas cuyas paredes dejaban caer sus pinturas viejas

fue un montón de visitas en la sala que fueron todas

poco a poco tomando las llaves de sus automóviles

en el garage los coches estaban listos para irse

había ventanas nuevas por donde mirar el cielo

porque el tiempo había devorando los muros

el cielo entonces entraba por todas partes

mientras partían los visitantes yo miraba arriba

podía notar el azul y lo profundo del aire

allá lejos había reptiles que volaban

y cada vez venían más y más hasta la puerta

y no eran todos tan pequeños como pensábamos,

su madre un reptil pterodáctilo allá lejos

me miraba por el agujero del techo, y la casa era polvo

y afuera los automóviles perdían el sentido, sus conductores ya no eran conductores

sino unas manos que se volvían de cuero de asiento, los cuerpos

eran aluminios que infectados perecían adentro del hueco tecnológico

que acaba incrustado en un muro

miles de millones de veces en todo el mundo.

El ejército venía por nosotros, sólo estábamos tú  y yo.

Tú y yo que siempre estamos en la escena de lo que puede ser un crimen

si no fuera porque me despierto eventualmente.

Las balas ya venían lentamente pero tenías tiempo de dejar con tu aliento un halo de color violeta

y me abrazabas y el suelo que iba llenándose de sangre

se volvía polvo, y yo sentía la sangre, y el plomo volar por las estancias

pero todo estaba bien porque la luz violeta había llegado

poco antes que las balas

justo a tiempo.

Anuncios

Have you been there?

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s