Conceptos que marean útilmente

Hace dos años empezó una revolución en mi vida. Este es uno de muchos posts que tengo en la carpeta de borradores sin publicar, y podría excusarme estúpidamente para decir por qué no los termino. Pero al diablo. Probablemente sea un tema superficialmente aburrido, pero les aseguro que, aunque no me gusta tanto trabajar a partir de teorías, el sólo hecho de integrar algunos conceptos a las reflexiones diarias puede ser muy útil. Algunos conceptos nos sacan de la rutina y nos llevan a lugares muy interesantes.

El año pasado y antepasado me topé con conceptos que revolucionaron mi manera de pensar y mi manera de vivir. Mi forma de pensarme en el mundo y de pensar mis posibilidades en él. Uno de ellos fue el Eco-feminismo, que me hacía alinear la situación de la explotación de la tierra con la dominación sobre la mujer. El mundo parece ultra injusto, sí, pero algo había que hacer al respecto y no me gustó mirarme a través del filtro que hace de una mujer una víctima sólo por su género. Sé que existen víctimas, pero elijo no mirarme como una. Siempre tenemos que desafiar el mandato social, y esto implica elegir qué identidad queremos llevar puesta.

 

Otros conceptos de ayuda fueron el Decrecimiento Económico y  la Simplicidad Voluntaria, que junto con el Freeganismo (con el que no llegué a convencerme 100% pero que me hizo pensar mucho) me ayudaron a vivir mejor, comprando menos, usando sólo lo necesario y liberándome de muchas necesidades que hoy me permiten dedicar mi tiempo a cosas que me gustan más. Decidí darle un chance a la bici y me compré una fleurcup y he ahorrado mucho con eso. En el 2011 y el 2012 no sólo pensé en cambiar el mundo, sino en cambiar mi propia vida y en situarme en un lugar desde el cual ser feliz, quizá no cambié toda la realidad, pero mi vida es más sencilla.  Así que también aprendí del concepto y un poco de la práctica de la Permacultura, que implica, por principio de cuentas, reconocer en los medios de producción de alimentos ciertas fallas y muchas posibilidades en nuestra relación con el mundo. También aprendí de conceptos nuevos como la Economía Solidaria y el Cooperativismo, que nos ayudan a reflexionar sobre cómo nuestros medios de subsistencia pueden ser mejores, sin tanta explotación ni maltrato o injusticia laboral (aunque también son un reto y de esto hablaré luego). Y esto entre otras cosas me ha ayudado a pensar en que el trabajo necesita ser una actividad vital. No es tan complicado, uno siempre puede “emprender”, reunirse con amigos para trabajar y buscar formas de ganar dinero haciendo lo que uno ama, que tendría que ser lo que uno mejor sabe hacer.

Cuando me di cuenta de lo difícil que es aprender de todo esto cuando uno está inmerso en un ritmo de vida de trabajo-escuela-casa-trabajo, llegó a tiempo el concepto de Educación Popular, y vi que todo esto puede aprenderse, ( y no sólo esto, sino también cualquier cosa, como periodismo, seguridad, derechos humanos y lo que fuera) y puede aprenderse mejor si se hace en grupo. No dejar en manos de otros la propia educación  ha sido una de las enseñanzas de vida más grandes de los últimos años. He aprendido a enseñarme cosas nuevas. Como ¡pintarme el pelo! -(broma). La era de la información puede fácilmente transformarse en la era de la sabiduría, si sabemos aplicar y nos atrevemos a HACER, aunque nos equivoquemos o las cosas no salgan de manera perfecta.

Todos estos conceptos me han ayudado a PENSAR. Y a tener un marco más amplio, y un espectro de posibilidades de VIDA (que no he explotado en su totalidad, aún) y que pueden irse integrando poco a poco, como los ingredientes de una sopa. Mmmm sopa. Pero no es fácil, y aunque el new age nos diga que todo empieza con un cambio individual, yo, desde mi punto de vista personal, quizá equivocado, pienso que no podemos hacerlo solos. Además hacerlo solos es aburrido y difícil. Me gusta más trabajar y aprender en grupo. Tiene su chiste, es complicado, pero es posible. Y no, no siempre sale perfectamente, pero siempre vale la pena el intento. Ahí es donde es obligatorio sacar la creatividad del cajón. https://www.youtube.com/watch?v=eMo2p70b4KA

Voy al grano

Muchos ya debemos saber que el mundo parece ir en un torbellino donde la velocidad nos obliga a alejarnos de otros, y a pensar que sólo podemos avanzar solos. Claro que es más fácil, pero el quehacer individual en mi opinión no nos lleva a nada bueno. Además, ya deben saber que es más fácil limpiar una casa con más de un par de manos. Es mejor construir un techo con tres personas, y la orgías  ¡pronto serán parte de la vida cotidiana de muchos!. Me gusta pensar en orgías, no sólo porque la palabra invita a que algunos se persignen, sino porque implica una sinergia llena de placer. Esto en muchos ámbitos de vida debe ser mejor que la soledad.

CONSUMO COLABORATIVO Y Redes de Redistribución

Empecé a escribir esto porque hace poco necesitaba que me recomendaran un terapeuta naturista y puse un pequeño status en facebook. En 15 minutos tenía ya más de 20 números, y al otro día tuve casi 50 recomendaciones. Esta no ha sido la única ocasión en que las redes me han sido útiles en la vida concreta. He hecho publicidad para negocios, propios y ajenos, colectado dos toneladas de cabello, (jeje) encontrado departamentos para mi y amigos, y más. El hecho de que vivamos en una ciudad con tantos recursos compartiendo espacio con tanta gente, si bien es caldo de cultivo de caos y hacinamiento, también tiene ventajas muy grandes, lo que sucede es que no las vemos porque estamos dentro de la casa, dentro del coche, detrás de la computadora, y parece que sólo podemos interactuar en los términos en los que la sociedad y sus roles predeterminados nos dicen. Pero la realidad tiene muchas otras posibilidades. Debemos abrir mucho los ojos para mirarlas.

Sabemos que es más barato comprar al mayoreo, por ejemplo, pero raras veces, además de comprar la pizza o las chelas en la fiesta, hacemos uso de las compras colectivas. Sin embargo consumir bienes en grupo es sumamente útil. Los costos de adquisición se reducen y dicho consumo tiene la ventaja de compartir directamente una red de compradores que pueden discutir sobre la calidad del producto, elegir a qué compañía comprar -revisando si cumple o no con ciertos parámetros de justicia social, comercial o ambiental- y así incidir masivamente en la relación productor-consumidor.

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Otro factor del consumo colaborativo que determina y posibilita muchas cosas, es la confianza. Para consumir de manera colectiva, se requiere de una red de contactos que interactúen directa o virtualmente. Estamos hablando de que el dinero que ponemos para comprar al mayoreo una caja de jitomates orgánicos tendrá un fin seguro, y para esto necesitamos saber que los demás compradores harán lo mismo a tiempo, y de manera seria. Consumir juntos, nos obliga a aprender varias cosas:

  • A consumir en términos generales, eligiendo mejor, pagando menos obteniendo lo necesario
  • A interactuar y respetar ciertas normas de convivencia y organización interna
  • A ser más honestos, disciplinados y éticos, pues de nuestra reputación depende que otros quieran interactuar de manera organizada con nosotros.

http://www.ted.com/talks/rachel_botsman_the_case_for_collaborative_consumption.html

Como ya he dicho, esta cuestiones que resultan de la necesidad que la aparente crisis de la economía neoliberal nos impone, también nos empujan a superarnos, aprender cosas nuevas y expandir nuestros propios límites.

Este término tiene un primo:

MERCADOS DE REDISTRIBUCIÓN

Algunas de las circunstancias que apestan del actual sistema de producción veloz que obedece a imperativos de mercado y no humanos ni ecológicos, son la sobreproducción, el desperdicio y el bajo aprovechamiento de los objetos que desemboca en la creación de una exagerada cantidad de basura.

Un mercado de redistribución puede ser un mercado de trueque, una feria gratuita, o una página en free-store-chicagointernet que promueve el deshacernos de cosas en buen estado para dárselas desinteresadamente a otros que las necesitan. Ojo: el concepto de gratuidad es muy TRAMPOSO porque si bien podemos cnseguir algunas cosas de manera libre, sin necesidad de pagar por ellas o de trabajar para conseguirlas, TODO en esta vida requiere de esfuerzo y trabajo para producirse. TODO. No hay manera de vivir de manera  gratuita sin depender de otros. Todos estamos relacionados de maneras muy profundas entre nosotros. Los bienes gratuitos, o las cosas que recibimos sin pagar por ellas, han sido producidas por alguien, y ese alguien ha usado su tiempo de vida para crear ese objeto, porque, en la mayoría de los casos necesita subsistir. Ojalá pudiéramos retribuir de manera justa a todos aquellos que en este mismo instante están produciendo cosas para otros, y ojalá notáramos con más facilidad que en este mismo instante, también, vivimos gracias al trabajo que otros han realizado, cosechando, lavando, cocinando, etc… Sin embargo el mundo es injusto, y desafortunadamente lo que hoy nos sostiene, si lo hemos comprado en Wal Mart, por ejemplo, ha llevado dinero al Wal Mart,  y no a los productores que se han esforzado tanto.

De cierta forma, el obtener cosas de manera gratuita nos hace abandonar el modelo preestablecido de intercambio en donde quien produce obtiene algo justo, pero también nos acerca a la relfexión, -que jamás debemos dejar de lado cuando hablamos o disfrutamos de la gratuidad- de que todo lo que nos ayuda a vivir ha sido producido por alguien, y por lo tanto la propia vida lleva dentro de su tránsito muchas otras vidas y muchas horas de vida de otros hombres. Esto eventualmente puede ayudarnos a descubrir que todos necesitamos de todos para subsistir.

-“Muy bonito muy bonito, pero la realidad es distinta”

Me ha tocado escuchar esto miles de veces, y lo he llegado a pensar también, pero no debemos olvidar que la crisis que vive el mundo no tiene porqué ser nuestra, y no debemos aceptar sus mandatos de manera inmediata. La crisis del sistema capitalista sólo hará de nosotros unas víctimas si tenemos la posibilidad de crear alternativas que funcionen, y no lo hacemos. No sé cómo es una sociedad ideal. Posiblemente ya vivimos en ella, pero seguramente puede ser mejor. Y esto lo pienso con una inmensa sonrisa en la cara. Yo creo firmemente en la creatividad del ser humano, y creo en que podemos aprender a usarla para fines más justos. Esto no será fácil, pero por eso la tarea de cambiar el mundo necesita ser divertida. A veces tengo que decirme a mi misma que basta de melancolía y de quejas, al fin y al cabo, tener de frente, cada día, la posibilidad de mejorar las cosas es muy emocionante. No sé si vamos a conseguirlo, pero estoy 100% segura de que lo estamos intentando, y ésta es una victoria que NADIE puede arrebatarnos.

Si necesitan más información acerca de proyectos, personas que están haciendo este tipo de cosas, lugares, ocupas, mercados gratuitos, campañas, pequeñas empresas, cooperativas o grupos que están comenzando a hacer algo, no duden en escribirme. Todos estos conceptos los he aprendido de personas de carne y hueso que conozco y con las que interactúo, y en este momento todas están trabajando, y están dispuestas a conocer a todavía más, porque el trabajo es mucho, ¡y la fiesta también!

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