Las mañanas y el parque

Necesitamos más verde¿No les pasa que despiertan con un montón de ideas en la cabeza y tienen que ir a donde está una pluma y un papel, o una pared, para decir cualquier cosa que pueda después, hacerles recordar que hay que comerse el mundo?

Hoy me desperté y miré por la ventana, todos los días, arriba el cielo se ve azul, pero a lo lejos, através de los edificios el aire se ve gris. Cada vez que lo veo así siento que observo a una ciudad enferma, y cada día siento que no mejora, y sólo me sale un “ssss” con el ceño fruncido, como si estuviera viendo una herida profunda y dolorosa. ¡Pero tengo muchas ideas!

Llevo algunas semanas saliendo a caminar al Parque Hundido. He vivido en el Barrio de Mixcoac muchos años ya, he ido y venido, otras casas, otros estados, pero vuelvo aquí, y lo siento como un hogar.

No es lo mismo salir a caminar a los 18 y estar preocupada porque en la clase de danza todo me sale mal, que salir a los 28 y estar preocupada porque en el mundo hay cosas que están mal, y estoy segura, segurísima de que pueden estar mejor. La cuestión es: ¿cómo hacerle?

Paseo por el barrio y con mis ojos de 28 años veo cosas que antes no notaba. Que por ejemplo, las tiendas de abarrotes que tienen más de cuarenta años, bien adentradas en las callejuelas, tienen mejores verduras que el WalMart. O que hay grupos de personas que se reúnen para ejercitarse, para andar en patineta a las 7 de la mañana, para pasear a sus perros. También veo a todos los que tienen bicicletas, a los que estudian en el parque, he notado (y esta es una gran revelación aunque no lo parezca) que el maíz de la tortillería, -posiblemente sea transgénico- pero es mejor que el de las tortillas de la Comercial Mexicana. Todas estas cosas, ahora que sé lo que significan, me parece que sería necesario atesorarlas.

Arriba el cielo se ve azul, como una promesa o un recuerdo, de cuando uno está en la sierra, lejos del smog, y sabe que el aire está limpio. Aquí, en la Ciudad de México, ahora, no es así. ¿Qué tendría que hacerse para respirar limpio? Menos coches. ¿Menos fábricas? ¿Más bicicletas? Un tejido social más consistente. Una vida que nos aleje menos, que nos haga valorar lo que realmente importa; las relaciones personales, el TIEMPO para VIVIR.

¿Cuánto puede hacer una persona, más allá de usar una bicicleta, separar su basura y comprar de manera menos injusta, para que la ciudad donde vivimos no sea el problema que es?

Antes caminaba en el parque perdida en mis pensamientos, como buena adolescente problemática que brotesfui, -ahora soy una adulta problemática-. Hoy camino y valoro todo lo que está cerca. Antes me enfermaba pensarme viviendo en un lugar así, lleno de caos, ruido, gente smog, prisas, crisis. Ahora veo delante de mi un reto. Siempre digo que somos seres creativos. Cuando camino en el parque, y converso con mi socia, sobre los novios, el dinero, el mundo, siento algo distinto, muy nuevo, muy claro; quiero hacer algo. Sí que cambian las cosas y las personas.

Hace poco comencé con unos grandes amigos un proyecto de consumo colaborativo. Ya les contaré más al respecto después. He saltado brevemente al vacío hace poco, dejando un trabajo donde había un sueldo seguro, para ser libre, más independiente, hacer lo que realmente me gusta. Esas palabras de “Lo que realmente me gusta” retumban en mi cabeza. Por unos días estuve en el vacío. Luego llegaron los proyectos, los trabajos, las personas. Ahora un mundo nuevo, lleno de riesgos, sí, pero riesgos emocionantes que me hacen sentir muy viva porque me ponen a prueba. Saltar a vivir la vida y el mundo que uno quiere se siente como un gran riesgo. No iba a ser fácil, ¿o si? La prueba es, imagino, ver si lo que se dice de que uno debe seguir su propio camino y seguir sus sueños, es cierto. ¿Soy más feliz? ¡Sí! Esto es estar vivos. El mundo frente a nosotros es como un lienzo en blanco, ¿somos capaces de tomar el pincel? ¿Tenemos fe en lo que haremos? ¿Y si no nos gusta? Pues, empezamos otro lienzo, y así, hasta terminar. Les contaré después qué sucedió con el consumo colaborativo, cómo va la empresa donde junto con mi socia intentamos crear empleos, fortalecer el tejido social y crear un modelo de empresa responsable. (Es un trabajal, hermoso). Les contaré cómo va la azotea verde del techo. Cómo van los tekios que este año han empezado en un lugar lleno de posibilidades. Cómo va la escritura, la vida, todo eso que da tantos frutos cuando se comparte.

Hoy es viernes, tenemos trabajo que hacer, amigos que ver, socios que encontrar, un mundo entero qué cambiar.

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¡Buen fin de semana, socios!

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Un comentario en “Las mañanas y el parque

  1. no eres la única que un día amanece desencanta de la vida en la ciudad pero qui estamos rendirnos no es una opción asi que suerte con tus proyectos!!!!!!!!!!!!

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