Cómo sobrevivir al precio de la realidad

Hace unos años me harté de la ciudad y de mi patética vida de estudiante de letras y me fui a vivir a una playa paradisíaca. Ahí trabajé de varias cosas, una de ellas era de animadora en un hotel.

—————-OJO: En este post hablo de lo que veo que pasa en México y en los proyectos autónomos que buscan el desarrollo social, no se trata sólo de mis aventuras adolescentes. ———————-

Sí sí, es el chiste más usual entorno a mi persona nerd. Nadie que me conozca me imagina en bikini gritando en varios idiomas, jugando a la pelota y tomando martinis con aceitunas todo el día. (Lo de los martinis no es cierto, pero está más bonita esa imagen que ahora tienen en la cabeza).

Yo sufría mucho teniendo que hablar a la fuerza con los huéspedes. Era como una fichera de la conversación. Además tenía

que sonreír sonreír sonreír, y tratar de que el “ambiente” de grupo se mantuviera siempre “at the top”.

Con una canadiense simpática que había en el hotel..

Obviamente salí huyendo en cuanto pude, y pensé que era una de las cosas más denigrantes que había tenido que hacer para sobrevivir. Yo ingenuamente, viviendo en una casa de playa en el Caribe, con acceso a todas las piscinas, gimnasios, catamaranes, y buffets quería leer a Proust, pintar y escribir. Si estuviera ahí ahora, quemaría los libros y los pinceles y me iría a bailar más desenfadadamente (aunque saben que todavía me costaría trabajo divertirme).

En todo caso, volví al DF pensando que había pasado unas extrañas vacaciones pagadas y que no había aprendido nada nuevo. Estaba muy equivocada. Algunos años después había tenido que trabajar con grupos de personas, bastante grandes y diversos, y mientras iba conociendo y formando comunidades me di cuenta de lo que realmente estaba pasando en ese hotel del Caribe.

Las empresas hoy en día gastan mucho dinero, (en serio, millones) en promover el ánimo de sus trabajadores. Claro, son empresas, entre más feliz eres, tú, empleado, más produces para ellos, los ejecutivos. Y no es que tenga -todavía- un especial recelo por el quehacer empresarial, sino que observo que a veces necesitamos, nosotros los organizadores comunitarios e impulsores de proyectos independientes, aplicar esas mismas estrategias pero para el bien del mundo en que vivimos. No para las carteras de algunos solamente.

La primera cosa que hago en la mañana, mal mal mal, muy mal, es abrir el periódico y el feisbuc. EL feisbuc me muestra los muros de las personas que sigo muy concientemente. Es el termómetro de lo que mis conocidos piensan o quieren comunicar, y eso me dice mucho sobre el mundo. Los periódicos me dan señales cada vez más confusas, pero sigo la pista a algunos casos y me gusta leer las columnas de opinión también para ver la temperatura de las cosas. En este momento de la historia los acontecimientos son noticias, las noticias son acontecimientos, las opiniones de las noticias de los acontecimientos de las noticias son también acontecimientos y así en un escabroso túnel de interpretaciones me sumerjo y a las 9:00 am me quiero morir.

El mundo asusta.

Esta semana escuché de un par de personas una misma frase que me llamó la atención. La gente es muy apática y por eso nunca vamos a cambiar. ¿La gente es apática? ¿Y porqué tendría que dejar de serlo? Yo misma soy apática. Tengo que desarrollar estrategias matutinas para mantenerme tranquila sin querer lanzarle una piedra a cualquiera. Tengo que además de enterarme de lo tremendo, buscar casos positivos, gente, proyectos, avances, incluso fotografías que inspiren. Incluso tengo que pensar en las cosas que ya dije para animar a otros para seguir animándome a mi misma. El 2013 estuvo cargado de un especial desánimo político y creo que muchos no sabíamos qué hacer con eso.

Una cosa que me animó ese año, fue por ejemplo, el Laboratekio. Conocí mucha gente que estaba igual que yo. Buscando los ánimos. Y otros proyectos, y otros grupos que hacían del trabajo el quehacer político, más allá de la denuncia o la gloria de la protesta. Todo este tema del ánimo y la creación de comunidad ha ido desarrollándose y estamos lanzando una campaña más dinámica para atraer comunidad en el DF.  Las cosas cada vez peor en México, sí. Todo mal todo mal, a tal punto que no hacer nada al respecto no es una opción. Se siente muy extraño leer dos o tres noticias, y quedarnos sin cambiar un ápice de intereses, hábitos o expectativas.

Foto de Annie Novak Entonces surgen los proyectos sociales, y en absolutamente todos ellos, surge el caos y la apatía, o los conflictos, y eso parece un obstáculo suficiente para claudicar o cambiar de frente cada cinco minutos.

Me imagino que todos necesitamos algo de animación, no del tipo de “ven wey, vamos a jugar a la pelota” o “vamos por unas chelas a que se te pase el malestar social”. Tal vez otro tipo de animación obligatoria, para no olvidar por qué hacemos las cosas que hacemos. No sé si me funciona al 100%, pero sí sé que cuando veo a alguien entusiasmado ese entusiasmo se contagia.

Estamos muy habituados a mirar al “otro” y juzgar y notar lo que le falta o lo que le hace mal. quizá nos ayudaría más pensar en las cosas y los logros de los otros, otros proyectos, otros individuos, otras conciencias, para aprender de ellos e integrar lo que se va aprendiendo, y volvernos mejores colectivamente.

Si queremos traer al juego a otros, tenemos que ponernos en sus zapatos. No esperar a que automáticamente reaccionen y coincidan con nosotros. A veces es una comida que se comparte, otras veces es haciendo preguntas, interesándonos en sus historias, mencionando sin miedo cuáles son nuestros propios motores más poderosos, o contando nuestra propia historia que logramos hacer de una causa personal una causa colectiva.

El ánimo necesita mantenerse arriba, y eso toma tiempo, esfuerzos y trabajo. Personas indicadas (las compañías tóxicas ayudan más de lejos) y nuevos ojos, en algunos casos.

Estas son algunas cosas que me inspiran hoy, (las busqué después de ver el periódico, algo desesperada por ver cosas positivas)

Ella es Annie Novak, una agricultora urbana de NY. Este es su proyecto: http://growingchefs.org/

Anoche soñé con una amiga, la googlée, y encontré un blog suyo maravilloso: http://arenaalmar.blogspot.mx/

Me inspiró la noticia de las autodefensas devolviendo huertas a sus dueños. (Aunque el tema me duele más de lo que me inspira).

Y me inspira mi equipo de trabajo de Espora y de LaReuniónLAB.

Esto creo que fue un post de ánimo para mi misma. Gracias por leer.

Se sobrevive al precio de la realidad con el ánimo. Yo lo menospreciaba cuando animaba a la gente en la playa, ahora puedo darle sentido a ese raro trabajo, y emocionarme el doble.

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2 comentarios en “Cómo sobrevivir al precio de la realidad

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