Sabadito para despertar

Hace mucho que no escribo aquí. El otro día una chica me agregó al FB y luego me preguntó qué había pasado con mi blog. Olvidé pagar el dominio.com y no se podía acceder, y etc… Pero entonces me pregunté porqué dejé de escribir acá.

Bueno, no siempre puedo ordenar una narrativa en mi cabeza. Pasan muchas cosas cada día y no sé cómo comunicarlas, (ahora que doy talleres de comunicación para proyectos) y significan tanto que cuesta decir poco sobre cada una. Pero veamos, creo que hoy puedo recapitular un poco sobre lo que ha pasado últimamente. Hay cosas que ya tienen forma y que ya no tengo en la lista de “Cosas que me gustaría algún día hacer” y que ahora dicen “Cosas que tengo que hacer ya”.

Hace un año o poco más dejé un trabajo que me había aburrido. Ya saben, hay trabajos que nos enseñan mucho, hay otros que no tanto (pero en todos se aprende) y uno tiene que aprender a determinar cuándo ya dejó de aprender y de disfrutarlo para detenerse y buscar algo donde crecer mejor.  Así que siendo muy arriesgada, en vez de buscar algo que me diera dinero de inmediato (ingenuidad total) hice una lista de las cosas que sabía hacer. Las cosas que podía enseñar, lo que podía vender, las que quería aprender, lo que quería dar al mundo y las formas como quería hacerlo.

Lo que pasó después fue caótico, inestable, tormentoso. Me llené de proyectos, tareas, trabajé escribiendo, entrevistando, poniendo huertos, dando talleres de cosas que disfruto compartir, mi pareja y yo decidimos hacer una asociación civil, y poco a poco formé Espora junto con personas maravillosas. Escribí sin mostrarlo a nadie, y pinté un poco.

DSC07661Aprendí un montón de cosas. Aprender de forma autodidacta me ha enseñado mucho también sobre las formas de aprender. Como muchos de mis amigos saben, dejé la escuela hace unos ocho años. De repente al dejar la escuela te das cuenta de que pasa una semana y quizá se te olvidó obligarte a educarte a ti mismo. ¡Oh no! sólo vi películas y leí y vi series en internet!!! Uno desarrolla una presión que viene de sí mismo para leer más, escribir más, leer cosas diversas, hablar con muchas personas. Empiezas a ver el mundo como un salón de clases, donde todos tienen algo que compartir que podría servirte. Te das cuenta de que los métodos son necesarios y buscas encontrarlos en la vida cotidiana, hasta que los encuentras y empiezas a crearte los tuyos. Es muy difícil que nadie te evalúe y que empieces a hacerlo tú mismo, porque obviamente eres condescendiente contigo y piensas que siempre tienes la razón, hasta que te das cuenta de lo importante que es que siempre alguien te cuestione, y te das cuenta de que para que alguien lo haga, necesitas expresarte. Casi todo el tiempo. (“Estoy pensando tal o cual cosa, ¿es una locura? ¿tú cómo ves?”)Y cada vez que te cruzas con alguien que tiene una historia de vida maravillosa, o una rutina eficiente, filosofía, proyectos, lo miras como si fuera un libro lleno de respuestas. Y las copias, las copias todas aunque luego las abandones. Así aprendes, y así aprendí cosas.

El año pasado no tuve tiempo de nada. Mis amigos no me veían, dormía los fines de semana (y organizaba una A.C.) salía todos los días a hacer trámites, visitar edificios, entrevistar personas. Y este año ha sido mejor, aunque veo menos a mis seres queridos, hago menos cosas para mí, tengo menos tiempo de dramatizar cada cinco minutos y siempre, siempre estoy estresada y con proyectos pendientes, tareas, reuniones y documentos.

Soy una persona quejosa y siempre me quejo de la presión. Pero yo misma me echo encima todos esos deberes, y creo, ahora que lo pienso, que disfruto mucho esa presión. Siempre se trata de probarme a mí misma que pueden hacerse muchas cosas, y que nadie hay más que yo para evaluar si logro o no, si hice mi trabajo bien o no. Me gusta ver cómo las cosas toman forma. ¡Hace un año no existía Espora!! ni ¡La Reunión A.C.! Ahora en Espora tenemos un equipo maravilloso de cinco mujeres, todas realmente brillantes y comprometidas y conscientes de la realidad. Y La Reunión toma forma lentamente, pero toma la forma que decidimos.

En estos días tengo un trabajo de escribir, entrevistar, editar. Ponerme falda y tenis, y ponerme los tacones mientras subo corriendo por el elevador del edifico de cristal. Luego salgo corriendo y me vuelvo a poner los tenis, y me cambio para ensuciarme, ¡lo que más me gusta hacer!!! El otro día mi jefa me veía teclear con las uñas llenas de tierra. Puso cara de fuchi. Pero quizá no sabe que hago huertitos, que me disfrazo para un mundo que espero un día se desvanezca, lleno de prisas, control, dinero, dinero, coches, dinero, traje sastre, prisa. Tampoco sabe que meter las manos en la tierra es uno de mis mayores placeres, hacer algo parecido a la magia donde primero no está la planta y luego aparece, y eres testigo de un montón de partos y de ciclos.

Esto no es nada fácil. Nunca sé con exactitud qué hacer, siempre tengo que empujar o escuchar a otros, tomar consejos, aprender de experiencias previas, copiar, copiar, iterar, capacitarme en cosas que nunca pensé que me interesarían.

Dejar de lado compromisos personales, fiestas, salidas con amigos, cafés. A veces no tengo tiempo de hablar con la gDSC07654ente que quiero y presiono para que todo se haga rápido, pero creo que todas las cosas tienen un precio. Cuesta mucho mucho construirnos una vida tal cual la queremos, o cerca de lo que queremos. Formarnos a nosotros mismos, como si fuéramos arquitectos de la propia vida, suena a la empresa más importante que podemos crear. Ya no quiero ir con el rollo de ser mejor persona, espiritualmente, éticamente o moralmente washa washa. Pesan mucho esas palabras y a veces las cosas más pequeñas, las cotidianas, son descuidadas por considerarse con poco potencial. Pero forjan la vida, y si se hacen bien, la vida sale bien. O como uno quiere. Hacer y hacer y decir menos.

Hoy es sábado. Tengo un día para “mí”. Me levanté temprano para poder escribir, leer, oír música, reanimar el blog. Miro las plantitas del escritorio, despejo mi cabeza. Mañana Espora va a un mercado de trueque, ¡es emocionante! estaremos ahí para conocer gente, proyectos, hablar de nosotrAs. Somos puras mujeres, y sin menospreciar nunca a los hombres, me encanta estar rodeada de mujeres. Durante el día trabajaré en dos proyectos nuevos de huertos para diversas comunidades. “
Saldré por ahí” Escribo, leo, escribo, veo fotos, investigo. Me quejaré, soñaré con el futuro. Haré corajes por cosas que me imagino.

Estas cosas pasan estos días. Empezaré a contar más nimiedades. No tendrán sentido, no serán aventuras, ni visiones agudas. Bleh. ¡Gracias Rosario! por haberme leído y preguntar qué onda con el blog. 🙂

¡Saludos lectores!

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4 comentarios en “Sabadito para despertar

  1. !Ay! De nada. Ya hasta me siento honrada que te haya animado a escribir otra vez. Cuídate y sigue escribiendo 🙂 Por cierto felicidades con lo de los huertos, creo que es una labor admirable y no tan fácil, pero que da mucho placer.

  2. Me gusta mucho lo que escribes,actualmente solo cuido de mi nieta y tengo un pequeño huerto que disfruto los fines de semana, pero deseo pronto tener tiempo para mi y saber si puedo unirme a alguno de los emprendimientos que tienes, gracias por escribir y por ser mi presente compañia

    1. Muchas muchas gracias Dora, cuando quieras de verdad, escríbeme y seguro hacemos algo con las plantitas. Justo vienen unos talleres de Espora gratuitos, para todo público, que nos financió un programa federal. Mil gracias por leerme y darle sentido al rato que paso aquí 🙂 Abrazo graaande

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