Ruptura y costura

DSC05486Deberían advertirle a uno en algún lado el peligro de perder de vista la poesía. Como cuando hacen campañas en contra de la diabetes o los refrescos, o el cáncer. Vivir sin poesía es peligroso. No la poesía escrita necesariamente en versos, que viene en libros, que uno compra y lee cuando tiene un rato. La poesía de todas las minucias. Uno a veces pierde la capacidad de leer poesía en las cosas y eso lastima, reseca, lo deja a uno lleno de grietas.

DSC05485Caminé por calles de adoquín, bebí café de leche de almendras. Sentí, aunque suene raro, que finalmente estaba toda yo, adentro de mi cuerpo. ¿Les ha pasado que sienten que su vida todavía no empieza? Que uno se imagina que la vida estará allá enfrente cuando pase esto o aquello. Ya no lo siento. Algo llegó. Encontré el sentido, no se puede explicar. Ayer vi a Ileana, hermana en una librería que antes estaba en una casa que cuando yo era niña pensaba que estaba abandonada. Me puse el vestido del teatro Colón y dibujé con el ruido de los pájaros que anidaban en el techo de la casona. Leí las noticias. Hice el trabajo de rutina. Creo que tengo un problema que es que trabajo demasiado, me vierto demasiado en mis  proyectos, me obsesiono con un tema hasta que tenso demasiado la mandíbula y me muerdo los labios. Ahora tengo un reto en la vida: no hacer nada.

                                                                             No hacer ni un gramo de trabajo. No entregarme al deber antes que cualquier cosa. DSC05480Cuesta mucho. Pero las pocas horas que llevo en pausa me han servido para ver cuánta vida mía tengo por digerir. Cuántos libros pendientes por leer. Cuántas pelusas en los halos traslúcidos de polvo tengo por ver caer. Cuánto por escribir. La campaña electoral ha pasado, el PRD compró los votos, (ya saben, primero fomentan la miseria y la sed robando dinero público, luego le dan unos cuantos pesos a los excluidos por hacer lo que sea y se mantienen en el poder) y viene el trabajo más rico e interesante: trabajar con la gente de Coyoacán, juntos. Porque morena es movimiento. El ritmo ahora es pausado. Hay tiempo. Tiempo para leer, tomar té, caminar por la ciudad. El día se concentró en las calles viajes, las casas viejas, los pequeños placeres, y entorno a eso la idea que lleva tanto dándome vueltas: que lo que la vida escribe se pone en los renglones del trazado urbano. He vuelto a vivir en un barrio lleno de vida, donde puedo saludar a la gente, caminar. Caminar es importante, y no entiendo a quienes no se bajan del coche. Es un placer llevar el cuerpo andando, oyendo música viendo los árboles.

DSC05483Puedo caminar, pensar y sentir. Bailar. Los años de sequedad se van borrando de las cosas que digo y que hago. A veces leo un párrafo lleno de una certeza peculiar, y miro al vacío y siento que todo tiene sentido, -aunque no lo tenga, y más bien es ese el sentido: que no lo hay. Miro por la ventana de un autobús caluroso y entra una brisa y parece un regalo divino. Camino con aire en la cabeza. Me enamoro como adolescente, escribo cartas de amor diminutas pesadas como plomo. Juego con los niños y con sus padres.

DSC05478Es extraño que al separarse de una pareja el corazón no se sienta vacío sino completo, que lo nuevo tenga más sentido, lo pequeño tenga más peso, el silencio más música que los sonidos pasados. Hay cosas que son más fuertes y más grandes, incluso que nuestros planes, dijo Silvana. Tal vez nuestros planes no siempre obedecen a lo que somos con el corazón, la cabeza, el alma, el cuerpo. Yo no sabía que mi apuesta por vivir una vida auténtica, aunque pusiera en riesgo todo, me daría lo más valioso que he sentido en la vida: saberme viva, libre, en medio de este caos urbano, de incertidumbre. Sentir que uno tiene un camino, que existe, que la propia obra existe. Que lo DSC05474que uno hace no es destino, sino una decisión constante por escribir la propia historia, con la propia tinta. Que se tiene que creer en lo que el corazón nos dice. Oír la voz de adentro, al menos. No importa lo que suceda, lo que sea que ocurra es verdadero. Volví a leer libros abandonados, a copiar poemas en mis diarios (vieja costumbre que nadie entiende) a caminar como un zombie feliz por las banquetas con la intuición de una boca. A ver que todo lo que habito me habita también, que todas mis versiones están vivas.

Los espejos vuelven a decirme muchas cosas. Mientras llegaba I al café-librería-excasabandonada, leí a Chantal Maillard. Leí sobre las cosas que nombramos pero que en realidad no tienen nombre. El útero de palabras, la transfiguración de lo que entendemos. En Bs Aires entendí de forma profusa una cosa que no pude explicar: pasé una noche sin poder dormir porque tenía el cuerpo cansado pero mi cabeza no dejaba de vomitar versos. Pero no importaba que nadie lo entendiera, importaba que haberlo sentido era una visión de esto. ¿A dónde me había ido? Me había encontrado en el fondo de las cosas y de mí misma, y eso me llevó a la ruptura, con las grietas y los vacíos, y al encuentro con la costura de todas las partes mías antes separadas. Me siento más que nunca, capaz de mirar las cosas grandes y pequeñas.

 

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Un comentario en “Ruptura y costura

  1. Isa: la espiral de alientos, las emociones pulidas, el oído atento y los ojos brillantes.
    ¡Te he visto morderte los labios! Es un gesto muy curioso y a veces imagino que lo haces porque estás masticando palabras.
    ¡Gracias por los re encuentros en el barrio, me alegra ser vecinas de nuez con cajeta!

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