Diario de una necia / La Reunión Cap.1

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Me trajo a La Reunión la convicción de que tenía que hacer algo para cambiar el mundo. Y podía hacer cosas pequeñas en mis ratos libres, como sembrar árboles, portarme bien cuando se diera la ocasión, reciclar basura y demás acciones cotidianas. Pero empecé a pensar en el tipo de impacto que tenemos las personas en el mundo donde vivimos y en las estrategias que podemos usar para multiplicarlo. Por ejemplo, se puede tener impacto en una persona, o en un grupo, en un grupo o en una comunidad, en una comunidad o en una ciudad. Y entonces llegué a la conclusión (todavía se está construyendo y cuestionando) de que construir espacios de interacción social-económica-artística-educativa donde la interdisciplina fuera la clave era urgente. No es ninguna panacea nueva, hay muchos proyectos así en el mundo y yo he decidido sumarme. Es una forma de resolver problemas aprovechando recursos de muchos tipos para devolvernos la oportunidad de reconstruirnos desde lo comunitario, como una sociedad distinta, más amable, solidaria, consciente y activa. Se puede abrir un espacio así, y promover que se abran muchos más. Al final la vida es un tablero de juegos, y hay varias opciones, se juega el juego que se nos plantea, o se decide poner nuevas reglas y crear uno nuevo. Para mi eso es “emprender”, CREAR. Proponer un juego, y probarlo. No crecí en los modelos educativos escolarizados, así que siempre tuve que crearme mis propios espacios para crecer, aprender, y ahora trabajar. Tampoco me adapto bien a las estructuras impuestas donde hay una autoridad que no he elegido, o que no admiro. Así que el emprendimiento en mi caso es una cosa natural y necesaria, casi mi única forma de estar en el mundo.

Querer transformar la forma de vida en las ciudades para que no haya desigualdad y que la gente sea feliz. Había tenido la experiencia de fundar un espacio autogestivo hace unos cinco años, y en ese espacio confluían muchos proyectos, sectores sociales diversos y disciplinas en un mismo lugar. Eso fortaleció la creación de redes que más adelante trabajaron en conjunto. En una comunidad así, en las dinámicas que surgen, las tareas que se llevan a cabo ayudan a desarrollar capacidades en las personas. Se puede notar el cambio de alguien al llegar y alguien que lleva seis meses organizando eventos, coordinando actividades o comunicando sobre algo. Además de la educación asamblearia y todos esos pequeños acuerdos que ocurren en la colaboración y que ayudan a vivir mejor no sólo en comunidad sino en muchos otros ámbitos de la vida.

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La Reunión tiene que ver con construir un espacio, como una burbuja de posibilidades que existe ante la necesidad de modificar muchas áreas de la vida cotidiana que ya no son sostenibles y debilitan la fuerza del individuo y de su papel como parte de una colectividad. También tiene que ver con crear un hogar para la creatividad, las expresiones, la manifestación libre de las individualidades y los deseos de crecer de muchas personas. En muchos momentos de mi vida he sentido que tengo algún talento y que quiero desarrollarlo o hacer algo bueno con él, y no hay escuelas accesibles para hacerlo ni alguien que me pague por ofrecerlo. Y creo que todos tenemos alguna parte muy valiosa, un lugar desde el cual vivimos, que nos hace muy felices y puede hacer felices a otros. Así que la felicidad es un elemento importante a la hora de plantearnos un modelo de utopía. Sin ese elemento la teoría social que puede construir caminos para el cambio se reseca y se queda en sólo teorías o gordas tesis sin casos aplicados. Quizá podamos cambiar el mundo más fácilmente si estamos juntos, si nos apoyamos, si nos sentimos capaces de dar algo valioso, y de compartirlo, o si aprendemos a ser solidarios. Tenemos que crear nuevas narrativas sobre lo que es el éxito: ¿en qué se basa, en obtener el beneficio propio por encima de todo? o el reconocimiento, ¿o en conseguir hacer algo positivo por otros? hay que resignificar la felicidad, la riqueza, lo que es vital para cada uno.

Estos espacios de cambio necesitan ser habitados por comunidades. El aprendizaje es un elemento central del trabajo colectivo, pero no lo distinguimos tanto cuando salimos de los esquemas escolarizados de lo que es el aprendizaje. ¿en dónde se va a gestar la sociedad que queremos, o la política, o la ciudadanía, o la forma de relacionarnos? si esto no está pasando tal y como lo esperábamos, en las escuelas, me temo que probablemente esto no pase. Desde mi visión de autodidacta, aunque la escuela es un logro civilizatorio esto no significa que se esté haciendo muy bien. No para mi visión, porque en un lugar donde se enseña con más ahínco a obedecer en lugar de pensar y cuestionar, y a seguir esquemas en lugar de aprender a crear nuevos, es difícil que se eduque para una revolución de la conciencia. Estos cambios civilizatorios de los que siempre hablamos no caben en las estructuras conocidas donde se forjan las dinámicas en las que la sociedad perpetúa su ritmo y su manera de funcionar. En esta época la escuela funciona más como una maquila de empleados de un sistema que no logran comprender que como una cuna de crecimiento de potencial humano. Dudo mucho que lo mejor que podamos lograr como personas sea desarrollar una campaña exitosa de publicidad para Coca Cola. O ganar mucho dinero. Y el ámbito académico no se escapa de esto. Muchos de mis amigos que estudian una maestría, salen listos para el desempleo, o son considerados sobrecalificados. Entonces deben seguir el camino del doctorado a la fuerza, para poder subsistir con una beca. Esperan salarios altos, una calidad de vida difícil de alcanzar, y se enfrascan en largas carreras financiadas por el estado que los mantiene en un esquema del que es difícil salir. Reconocen que sus arduos estudios al final no se aplican, ni se comparten tanto, porque no hay quien lo pague.  Y la función del saber por el saber necesita ser cuestionada. ¿Aprendemos para que se nos pague por lo que sabemos? o aprendemos para mejorar el mundo, que tanto necesita de trabajo para resolver problemas. Y si sabemos, y nadie puede pagarnos, ¿qué hacemos con lo que sabemos? ¿lo guardamos en un cajón hasta que llegue el empleo estrella? -por que casi nunca llega. También tenemos que obligarnos a construirnos el empleo, y a decidir hasta dónde queremos que llegue su impacto. La escuela nos ha hecho dependientes en muchos sentidos, además de temerosos por crear cosas nuevas y por abandonar los campos donde nos pensamos expertos para explorar nuevos.

Tenemos que sacar el imaginario del aprendizaje de sus lugares comunes. En un centro comunitario donde se llevan a cabo procesos sociales culturales, económicos, políticos, el aprendizaje ocurre de formas más intensas que en un aula de clases. Además se aprende con el corazón, y se desarrolla la empatía gracias al contacto con el otro. Se va resolviendo la necesidad de mediar entre la teoría y la práctica, de aprender a comunicarnos. Se abren nuevos flujos por los que circula el conocimiento, se lo arranca de sus élites y sus gremios. Y esto le devuelve también al ámbito académico la posibilidad de comunicarse y traducirse más allá de la limitación que adquiere con su complejidad.

Cuando se trata de integrar a la vida conceptos, hábitos nuevos, sobre todo los que tienen que ver con mejorar nuestra manera de vivir sea social, ecológica o políticamente, cuesta trabajo asimilar ciertas cosas si estamos solos. Por ejemplo, es más sencillo adoptar una dieta saludable cuando estamos rodeados de personas que llevan ese estilo de vida, o cuando aprendemos a cultivar en casa, es más sencillo resolver problemas si pertenecemos a una red de agricultura urbana. Sabes a quién llamar cuando tienes una duda. En todos los niveles, llevar procesos de aprendizaje de manera colectiva es una manera de potencializarlos y aumentar su impacto y difusión. Aunque esto también algunas veces fomenta que ciertos grupos sólo se comuniquen con sus iguales y no siempre se promueva la apertura con sectores aún no familiarizados con ciertos temas, La Reunión planea promover que estas comunidades produzcan sinergias con otros grupos e iniciativas, de modo que los circuitos de difusión del conocimientos se vean intersectados y se fortalezcan con la diversidad de voces contextos y disciplinas.

Cuando trabajaba en la cooperativa Tzikbal llegaba a pasar seis días a la semana en un espacio que tenía una cafetería, salones que se rentaban, una galería, y un mini foro. Me dedicaba a administrar el espacio, abría en la mañana, barría el lugar, sacudía las mesas y acomodaba las sillas. Había que poner café, ver que no hubiera platos sucios, recibir a la gente, hablar con ella, explicarle de qué se trataba el lugar, conseguir vender membresías, etc… Nunca estaba sola, siempre había tres personas en el lugar, al menos. Los problemas no faltaban, siempre los había, pero eso me enseñó mucho. Lo humano produce problemas, pues somos nudos de contradicciones, y convivir es apostar con esperanza por que la contradicción no sea un obstáculo. Habrá problemas siempre, pero no debemos dejar de apostar por hacer en conjunto. Así se hizo nuestra sociedad, finalmente.

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Me gustaba sentirme como anfitriona y ver, sobre todo, que la gente se la pasara bien. Muchos amigos me visitaban y llevaban a sus amigos, había cineclub, mesas de discusión, grupos que iban a rentar el espacio. La gente acudía para trabajar, para estudiar, para dar clases, y para convivir con nuevas personas. Ahí me di cuenta de lo profundamente necesario que es escuchar y compartir. Aprendí que lo más importante en toda nuestra vida son las personas. Eran especialmente amenas las cenas de los jueves, cuando varios traían algo para compartir como un jitomate, dos zanahorias, y como venían alrededor de veinte personas o más, podía cocinarse una gran ensalada que podía compartirse entre todos.300746_268550239846441_1989165434_n

Surgían problemas y necesidades cada día y había que pensar soluciones. En el tiempo que duró el espacio en pie, alrededor de un año, presencié y tomé muchos talleres, escuché reflexiones del cineclub, presentaciones de libros, conciertos, círculos de lectura, de escritura, conferencias sobre muchos temas sociales, económicos, políticos. Era como estar en una escuela todo el tiempo, echando a andar un experimento que podía –o no, hacer posibles cosas como la economía solidaria, la economía creativa, las redes de distribución.

Había que pensar mucho cómo hacer que las cosas funcionaran, y la vida cotidiana era el tablero de juegos.

Después de que este espacio se disolvió por malos manejos de parte de una parte del equipo me quedé estudiando el caso y reflexionando sobre la viabilidad de un proyecto así. Meses después surgió la idea de retomar el proyecto y un año más tarde el inicio de La Reunión estaba andando. No ha sido nada fácil levantar el proyecto porque su objetivo es mejorar la experiencia que se tuvo en el pasado, y para esto he tenido que pensar y estudiar mucho todo lo que existe entorno a un proyecto así. Esto ha pasado por el medio de mi vida privada, de lo más personal, de lo laboral y económico, de lo que me atraviesa como sujeto, y me cuestiona mucho.

Seguiré reportando sobre la experiencia de levantar esto.

Nota: no me gusta la palabra “empresa” ni “emprender”, prefiero hablar de crear. Pero bueno, se hacen concesiones para que más personas me comprendan si se encuentran emprendiendo, o creando.

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2 comentarios en “Diario de una necia / La Reunión Cap.1

  1. Me cuesta trabajo entender estas, para mí, nuevas formas de interactuar con la sociedad, sin embargo, aprecio y valoro esa sinergia a que da lugar el desarrollo de tus proyectos. He participado desde hace mucho en los movimientos de izquierda y a veces siento que machaco sobre lo mismo: repartir propaganda, poner mesas en el metro para recabar firmas, participar en marchas, mítines, conferencias, pintar bardas con consignas previamente acordadas, visitar domicilios para informar y tratar de agregar, etc. He insistido en acercarnos a los jóvenes para que renueven la actividad politizadora, he visto acciones imaginativas que atraen la atención de las personas por su frescura y calidad artística. Requerimos de imaginación y trabajo para abrir caminos donde transite la ciudadanía hacia una mejor integración y creo que lo que haces va en ese sentido. Platicaré con ustedes para comprender el procedimiento y tratar de aplicarlo en mi ámbito con las adecuaciones que crea pertinentes ¿sale?

    1. Maravilloso Rodolfo, de hecho estamos tratando de meter este tema al partido e incluirlo como una de las estrategias de alcance y apoyo a las comunidades. Ya hay un público abierto y dispuesto, en realidad todos identificamos la necesidad de abrir estos espacios, sólo es cosa de hablarlo más y posicionar el tema. Cuando quieras nos vemos para platicar! te dejo mi correo: isavesh@gmail.com

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