Notas desde la multitud

 

Hay un trasfondo poético en el Tratado Transpacifico. Una relación intrínseca entre los movimientos del cuerpo del bailarín que en un teatro intenta explicarse la existencia con códigos complejos y virtuosos y las decisiones de un buró de científicos que trabajan para Monsanto.
No. Hay lazos entre las palabras que se dicen los amantes en la cama y la cantidad de bombas que se dejaron caer en siria hace unos días.
No. Hay nuevos textos hijos de las recesiones y las crisis de precios del petróleo. Una relación entre la sangre que sale entre las piernas de todas las mujeres y la potencia con que la luz se abre paso en el mundo a través del sol y las bombillas. No. Hay vínculos entre los patrones numéricos que resultan de las fluctuaciones de cambio del dólar en Latinoamérica y las contracciones con que nacen los bebés de África.

***

Me gustan los cuellos largos de las personas en el metro. Sostienen con la mano un tubo. Están a pocos momentos de poder ser cuerpos dancísticos. Pero no lo saben. Algunas mujeres nunca sabrán lo hermosas que son. Algunos seres humanos nunca sabrán lo valiosos que son. El cerebro pulsa. Las mentes cantan una arquitectura de angustia en la ciudad. -Pero resultan de ese canto nuevas edificaciones. No lo debemos olvidar.

Hay hilos de sentido que conectan cada cosa con otra de manera infinita. Parpadean los hilos. Susurran cosas. Brillan.


Somos como ciudades hechas con manos. La ciudad es una artesanía. Una manualidad de un creador colectivo. El creador colectivo está entendiendo esos patrones. Esos vínculos invisibles. Guiños en el tiempo. Cada día es una obra maestra que se conecta, como una nota en una melodía con el día siguiente.

Un músculo de alguna estrella la comprende, yo lo sé. Una parte sensible del creador colectivo. siento cómo pulsa adentro de mi. El creador colectivo parece esquizofrenia, según algunos de sus hijos. Eso dicen. 

Me gusta imaginar mientras empujo el torniquete para salir a la superficie de la ciudad si se pudiera, al menos por unos años, leer todo lo dicho y escrito en este mundo solamente en un día. Leerlo y encuadrarlo. Tejerlo en un gran texto esférico que dicta el mundo. Entenderíamos algo. El texto esférico se compondría como un astrolabio. Que diseña con palabras una respuesta. Un aleph de esquizofrenias. Vítreo.


Estoy olvidando palabras. La dislexia también pulsa. 

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