Esto me pasa por hablar de mis ovarios

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Hola esta soy yo

Hace poco más de seis meses que escribí esto, la historia de por qué un diagnóstico tardío, común, de endometriosis, me había atravesado por completo la vida. Contarlo tuvo dos tipos de consecuencias, ya saben, las positivas, y las negativas. Y aunque las positivas se llevan la historia por completo, las negativas estuvieron y me enseñaron mucho también.

Lo que he vivido en este tiempo ha sido una especie de extraña bienvenida al sistema social al que las mujeres tenemos que enfrentarnos: lidiar con los esfuerzos por mantener una buena salud reproductiva es casi un deporte donde pueden violarse nuestros derechos humanos, y donde podemos ser blanco de múltiples violencias directas e indirectas. Y de bienvenida al secreto mundo de las solidaridades, las redes, los acompañamientos de mujeres que eligen construirse otra forma de estar alterna a la “común”, en comunidad.

Si alguna vez has estado enferma o enfermo de algo seguramente te ha pasado que muchas personas te dicen lo que les ha funcionado para curarse, o lo que no hay qué hacer. En el caso de los padecimientos femeninos, bueno, qué les puedo decir. Está muy cabrón cómo el mundo piensa que las mujeres tenemos que escuchar sus juicios sobre nuestros cuerpos, y que nosotras no atendamos más a fondo nuestras propias necesidades por pensar que es tema sólo del doctor.

Algunos de ellos te dicen cosas como: “es que tienes problemas de quistes y demás porque no te has embarazado”, o, “si te embarazas puedes curarte”, o, “¿cuántas parejas sexuales has tenido?” mientras te miran desde atrás de su collar de crucifijo. También pueden preguntarte si has tenido abortos, si estás casada, y cuánto tiempo llevas con tu pareja, si la tienes.

Luego de ese escáner psicosocial, pueden revisarte, y entonces decirte su posible diagnóstico. O mandarte estudios x y y, y con eso darte su posible diagnóstico. (Porque certeros faltan muchos)

En muchos casos de quistes o miomas, verán dos opciones: pastillas anticonceptivas o cirugía. Una, si acaba de llegar al mundo ginecológico, pensará que en efecto hay sólo esas opciones. Sí, ambas tienen efectos secundarios, y las cirugías tienen recurrencia de síntomas, al menos con la endometriosis y los quistes. Osea sus tratamientos no son efectivos del todo.

Cuando la doctora del mal me dijo que debía operarme y yo no podía hacer absolutamente nada al respecto le pregunté: ¿no puedo hacer en serio nada yo? cambiar mi alimentación, hacer tal o cual cosa… -NO, niña, cállese y haga lo que le digo.

Lo cual, una vez que investigué, vi que era falso, y además, encontré muchos indicios de que primero, las mujeres sí podemos hacer cosas para sanarnos, y segundo, el mal tratamiento que el sistema ginecológico nos da desde muy jóvenes es causa de problemas en edades más adultas, y provoca peores condiciones como endometriosis o infertilidad  (que el sistema aprovecha para vendernos sus “soluciones” carísimas). ¿En serio no pueden prevenirse estas cosas, en serio?

Mientras investigaba fui encontrando muchas pistas para mi caso.

Siempre había tenido cólicos fuertes, y los doctores me decían que era normal y que por genética y suerte me “tocaba” vivirlos. ¿Soluciones, curas? Tomar pastillas anticonceptivas, y analgésicos cada vez más fuertes. Nunca quise tomar la píldora anteriormente porque me ha parecido que es como la cirugía láser de los ojos. De pronto empezaron a aplicarla y aún no sabemos qué ocurre 30 años después. Con la píldora lo mismo, y recientes estudios han hecho evidente que fuimos un mercado conejillo de Indias al que no le preguntaron cómo se sentía ni lo tomaron en cuenta.

Pero volvamos un poquito atrás y consideremos que los problemas como los miomas, quistes, etc, están relacionados con desajustes hormonales (sistema endócrino). Y la endometriosis, con el sistema inmunológico, que es considerada una condición con tres raíces: respuesta inflamatoria, sistema inmunológico débil, y desbalance hormonal.

Entonces, si una tiene uno de estos problemas, los médicos deberían revisar esos ámbitos en edades tempranas. ¿Y acaso lo hacen? ¿Acaso nos advierten de ciertos hábitos alimenticios que empeoran ciertas condiciones, como la ingesta de gluten, harinas blancas, café industrial,  azúcares refinadas, o productos cárnicos con hormonas? NOP

¿Acaso revisan el sistema endócrino? NOP, ¿acaso antes de preguntarnos con cuántas personas compartimos el cuerpo, nos preguntan qué comemos? JAJA NOOO Acaso se toman la molestia de decirnos que intentemos vivir menos estresadas ya que el cortisol que produce el estrés en nuestro cuerpo empeora todo tipo de problema del sistema inmune? Obvio no. Al contrario, de lo que se trata es de no cuestionar el estilo de vida veloz y voraz que nos hace producir, hacer, salir, conseguir más y más sin que nuestros ciclos interfieran con ello.

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Campaña estúpida de Kotex

Nos dicen: tomen estos analgésicos, (que dañan el hígado, un órgano fundamental para protegernos de elementos tóxicos y que ayuda a mantener un equilibrio hormonal) o, nos recomiendan pastillas anticonceptivas tiro por viaje. ¿Estudian muchos años, en serio para recetar eso SIEMPRE?

En serio. Y las tomamos como si fueran chicles, cuando tienen tremendos efectos secundarios, no son una solución de raíz ni a largo plazo, porque no pueden tomarse más de pocos años, ya que causan infertilidad (recordemo$ lo que el $i$tema gana con e$to).

Tampoco pueden hacer diagnósticos certeros, en mi caso, como en casi todos los casos de endometriosis, se tardaron más de 10 años en encontrarla. Yo supe de ella investigando a los 20, (tengo 30) y siempre la propuse como posible causa de mis tremendos dolores menstruales, pero los doctores no me veían tirada en el piso gritando, así que no aceptaban mi sugerencia. (Cuando me vieron muy mal, entonces sí).

¿Por qué no piden un análisis de CA125 (un marcador tumoral que indica problemas en ovarios, que aparece alto en casos de endometriosis, y que cuesta 300 pesos hacerlo) -cuando una chica dice que tiene dolores menstruales? Y entonces recomiendan evitar ciertos alimentos, y cuidar la flora, y evitar a toda cosa el estrés (factores que pueden empeorar estas cosas) para NO TENER que recetar analgésicos ni anticonceptivos? PORQUÉEEEEE ¿Qué les cuesta?

¿Se evitarían padecimientos varios que en el futuro constituirán sus próximas visitas, consultas, trabajo, dinero?

Mi experiencia es: los ginecólogos no están haciendo bien su trabajo. Sorry. Y las pacientes, tampoco, nosotras no atendemos, ni escuchamos, ni confiamos en nuestro cuerpo. Creernos la narrativa social de que el amor duele, parir duele, ser madre duele, no ser madre duele, y menstruar duele, es muy fuerte. No tocamos nuestra sangre, queremos que huela rico, que no se note, que no “interrumpa” nuestra vida. Soltamos las riendas de nuestra reproducción, y de nuestros órganos, y de nuestra experiencia vital. Y además, pensamos que llevar una mala alimentación alta en sales, azúcares, alimentos procesados, y demás, no tendrá un efecto en nuestra salud. ¿Por qué era importante la agricultura agroecológica? Ah, sí, también por esto.

No está bien visto hacer demasiadas preguntas. Cuando yo investigaba, llamaba a doctores y preguntaba, la gente me veía como si fuera una monstruo. ¿Estás cuestionando al ______________?<- ponga lo que sea que quiera aquí

¿Cómo puedes cuestionar a un médico que bla bla bla? Pues, aprendí a hablar con artículos científicos de por medio para quien los necesitara.

-En los hipervínculos que ven en el texto pueden encontrar artículos priodísticos y científicos que sustentan lo que estoy diciendo-

En muchos casos, las ginecólogas no estaban al tanto de los últimos avances de hace cinco años en ciertos temas, ni de la importancia de la alimentación de las pacientes. Sí, ya sé que queremos arrancarnos el pelo de lo imposible de creer que es esto. ¿Cómo pueden recetarnos anticonceptivos a tantas mujeres para resolver desórdenes hormonales sin conocer más a fondo nuestro historial clínico, nuestros hábitos, actividades, y tantos otros factores determinantes?

 

Entonces digamos que llega una a una consulta y se topa con la ignorancia del médico  y luego se topa con la realidad de haber creído las historias del mundo sobre el propio cuerpo, y pasa por la sarta de prejuicios que se hacen respecto de lo que tengamos. Luego están muchas visiones de personas que no son médicos (dirán, quién te entiende Isadora, te molestan los médicos con su autoridad, y los que no lo son también) pues sí. Pero me molesta en especial un tipo de posturas al repecto, que son las que se creen con el derecho de decirte 1.- lo que haces mal, 2.- lo que debes hacer (sin saber nada de tu historial ni nada) 3.-cuánto tienes que pagarles por aconsejarte cosas sin fundamento.

Cuando publiqué las historias de lo que me estaba ocurriendo muchas personas me escribieron recomendando a los especialistas que las habían atendido de lo mismo y las habían ayudado. Y con ellas estaré muy agradecida. Pero también me escribieron criticándome porque hablaba demasiado de cosas personales. O que me decían: “Ve y enamórate y te curas, estás muy amargada”, <-señores viejos que batée alguna vez. O tipos salidos de la nada que se llamaban naturópatas y que me decían que toda mi actitud cuestionadora del sistema y de todo era la causa de mi problema. O gente que quería que contratara sus servicios y que si no lo hacía me decían que merecía estar enferma. O los que recomiendan que todo se cura con meditación, con yoga y les encanta hablar de remedios fáciles e inmediatos como si un quiste fuera igual que la caspa.

Sí, de todo eso hay en la viña del señor. Sobre todo eran hombres los que se ponían muy sabios y enjuiciadores. Claro que los ignoré, (y elegí yo misma mi tratamiento y opté por cosas naturales) pero luego noté que esas voces cuestionadoras de lo que las mujeres hacemos o vivimos están en todos lados. El mundo se cree con el derecho de decirnos lo que piensa de nuestro cuerpo, cómo se ve, por qué enfermamos y cómo debemos curarnos, si estamos criando mal a un hijo, si no decidimos criar ninguno, si pospusimos la maternidad, si no es nuestra meta en la vida, si tomamos esto o aquello o si no cumplimos con las expectativas de los otros.

No todo fue así, no exagero si digo que decenas de mujeres, amigas que ya conocía, y nuevas cómplices, me han acompañado en este viaje de formas increíblemente sanadoras y que si no fuera por ellas no sé dónde estaría. (También mi pareja ha sido el hombre más maravilloso y comprensivo).

huile sur toile, 100 x 50 cm, 2012
Óleo de Francoise de Felice

Los días en los que iba descubriendo qué visiones tenía el sistema sobre mi condición (días que por cierto fueron los peores porque amenazaban con quitarme órganos enteros), pude contar con mi amiga Ileana, que es acompañadora de menstruación, con su proyecto La Lunita en mi.  Y ella, al igual que una poeta que me dijo “Isa, ocupa tu cuerpo“, me dieron mucha fuerza. Muchas amigas estuvieron cerca y de ellas aprendí que luego de años de escuchar lo que otros opinan, o creen que saben sobre nuestro ser, así entero, no digo sólo “nuestro cuerpo”, llega un momento en que necesitamos escucharnos a nosotras mismas.

No digo que para curarnos de lo que sea tengamos solamente que escucharnos y ya, cruzarnos de brazos, no. Pero sí hay que hacer de lado todo el ruido de allá afuera, y hacernos preguntas sobre lo que queremos y cómo lo queremos. Merecemos ser tratadas gentilmente, con respeto, con confianza, y que se nos vea como pacientes capaces y responsables. Para esto, claro, tenemos que elegir antes si queremos responsabilizarnos de sanar. Mi proceso fue moviéndose del profundo enojo con lo de afuera, hacia el enojo conmigo misma, hasta ver cuánto me he abandonado y cuánto le he creído sus cuentos a la sociedad machista. Cómo he pospuesto mis sueños, me he subido a trenes de causas y movimientos en donde mi propia voz dejó de escucharse.

Ufff, si pudiera contarles todo lo que ha pasado en estos meses en mi se me salen las lagrimitas. Primero porque entendí cosas que las mujeres hemos venido aceptando como normales pero que son agresivas, groseras, violentas. (Los silencios y las malas atenciones, de forma sistemática son formas de violencia) Y entiendo que no se note que somos seres fuertes, y que resistimos y seguimos dando amor, luz, nutrición, aunque el mundo, porque vuelve tabúes nuestras cosas, no lo nota, y no lo reconoce, ni nos valora por ello. Además nosotras reproducimos esa misma desatención.

Entendí por ejemplo que una mano que ofrecemos o un consejo “terapéutico” que damos no siempre es la ayuda que quisiéramos, si pensamos que sabemos más que una mujer sobre ella misma. Creo que cuando alguna de nosotras tiene un quiste, o dolores, o cualquier enfermedad, lo primero que se necesita para sanar es fuerza y confianza en nosotras mismas. Nop, el sistema ginecológico “profesional” no es suficiente. Lo he visto en mi, y en muchas pacientes con quienes he compartido muchas horas en el hospital. Ese sistema médico no es suficiente, pero tampoco es del todo prescindible. Nos da diagnósticos si lo presionamos y si podemos tener la agudeza para entenderlo y poner de nuestra parte. No digo que mis ex-ginecólogos hayan sido malvados, sólo pertenecen a un sistema humano con fallas, y la visión que hace de un médico un ser excepcional está lejos de la realidad. Son humanos, imperfectos. Y la vida de las ciudades y los efectos que tiene en los miles de millones de cuerpos que las habitamos no pueden ser sostenidas por medicamentos, ni por sistemas médicos.

Estamos sobresaturando la sanidad, y mucho de lo que la satura puede evitarse a veces con decisiones personales, a veces con correctas políticas públicas (y sobre todo erradicando la profunda desigualdad que cada día crece más). Por eso no puedo pedirle al sistema médico que sea perfecto, porque la sociedad profundamente enferma que está tratando de curar sobrepasa sus capacidades. También es un sistema elitista que le pone narices nuevas y tetas a quienes pueden pagarlo y no quiere salvar de infecciones a niños pobres. En fin.

Pero para no desviarme de la parte más linda de todo, seguiré con la compañía de las mujeres.

Durante estos meses muchas de ellas me han ayudado sólo escuchándome, o contándome sus casos, o compartiendo recetas de remedios, y abriendo su corazón. Por eso siento que una parte del mundo se abrió para mi recientemente, en ella nosotras somos más resistentes de lo que imaginaba y estamos también mucho más vulnerables de lo que creía.

Las muchas conversaciones que ocurrieron en chats, reuniones, cafés, me han dado la posibilidad de comparar información, y de no sentirme sola. Hay muchas redes de apoyo, de acompañamiento hombro con hombro, redes de whatsapp de mujeres dispuestas a acudir si otra necesita sanar, abortar de forma segura, o apoyo emocional en un momento difícil. Estas redes no se notan, pero creo que han existido siempre en el mundo. Creo que gracias a ellas hemos sobrevivido a inquisiciones, gobiernos católicos, e imaginarios patriarcales. Sí, todo eso resistimos juntas. Y es una parte de este camino de endometriosis que agradezco junto con la reflexión de qué tipo de vida quiero crearme en este mundo. Al final el dolor que tenía (porque ha disminuido en estos meses un 70-80%) sí tenía que ver con las brujas, como intuía en mis años 20 cuando pensaba que la sangre y el encasillamiento de la mujer en roles oscuros y clandestinos estaba relacionada con que me doliera tanto menstruar.

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ilustración de Daria Pertilli

No sé aún si mis autocuidados y el tratamiento de hormonas dará los resultados que espero, en algunas semanas podré contarles cómo me va en una cirugía programada para que podamos ver adentro de mis entrañas. Yo no quiero dejar nunca más la atención a la comida, a mi forma de tratarme, y de estar en el mundo. Pero el dolor seguro se ha transmutado en unos nuevos ojos y nuevas manos para construir. Un corazón más abierto y sensible a lo que vivimos las mujeres. Todavía no hago mucho en concreto, pero voy sintiendo distinto el habitar mi cuerpo. Y eso es invaluable.

🙂

Nunca dejes que nadie te diga que no puedes con algo. Lo puedes todo, sólo necesitas volver a confiar en tu fuerza. 

 

Les recomiendo estas páginas que tienen muy buena info:

http://www.larabriden.com/ 

http://www.sexyfoodtherapy.com/

https://www.facebook.com/dramiriamginecologia/?fref=ts 

http://miriamginecologia.com/blog-mujer-al-dia/ 

https://www.evamuerdelamanzana.com/quieres-desconectar-tus-hormonas-toma-la-pildora/

 

 

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